Buitres: la Argentina postergó siete días escrito ante la Corte

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Son jornadas con fuerte presencia de la Argentina en la Corte Suprema de los Estados Unidos. Además del último paso previo a la decisión de tomar o rechazar el juicio contra los fondos buitre (la presentación que el país debía hacer ayer se postergó finalmente para la próxima semana), el máximo tribunal debe contestar además el intento jurídico conjunto que la Argentine-American Chamber of Commerce (Cámara de Comercio Argentino-Norteamericana) y la sociedad de Bolsa Puente Hermanos realizaron hace algo más de un mes. Ésta se refiere al juicio que sostienen los fondos buitre Elliott, Olifant, Aurelius y otros (entre ellos unos 15 argentinos particulares). El escrito que se presentará la próxima semana (la Argentina pidió ayer postergar este paso obligatorio) por los abogados que representan al país, la firma Cleary, Gotlieb, Steen & Hamilton (CGS&H), entregado anoche, a horas del cierre de los tribunales norteamericanos, fue sintético y se concentró en las argumentaciones clásicas de la Argentina. La idea de Jonathan Blackman y Carmine Bocuzzi, los redactores del trabajo, era insistir en la necesidad de que la Corte tenga en cuenta las consecuencias en el sistema financiero internacional de un fallo negativo contra el país. No se contestarán los argumentos de los fondos buitre sobre que la Argentina es "un país rico" que "pertenece al G-20" y que "nunca caerá en default". La estrategia de los abogados, por recomendación de Paul Clement, exprocurador de los Estados Unidos en los años de George W. Bush y ahora asesor directo del país en este caso, es que el escrito se concentre en las argumentaciones de siempre, sin ponerse a discutir sobre la situación económica pasada, presente o futura del país.

Luego de leer este escrito la Corte tendrá unos días de debate interno, donde deberá resolver si pide o no formalmente la opinión del Gobierno de los Estados Unidos sobre si conviene o no tomar el caso y las consecuencias económicas reales que podría tener un fallo a favor o en contra de la posición argentina. Si los nueve jueces norteamericanos concretan este llamado, la definición sobre si se toma o no el caso se postergará al menos dos meses. Esto es, se conocería a fines de julio. Si no pide la opinión de la administración Obama, la decisión del máximo tribunal se hará pública durante junio. Si finalmente la Corte no toma el caso, la situación para el país se complicará: los fondos buitre habrán ganado el caso y la Argentina ingresará en un default técnico. En cualquiera de los casos, la intención oficial es negociar con los "holdouts". Sin embargo, no es lo mismo hacerlo con el juicio definido en contra que aún a la espera de una resolución judicial que podría retrasarse hasta 2015.

Además, la Corte tendrá que responder estos días si, como alternativa, resuelve aceptar el escrito propuesto por la Cámara Argentino Norteamericana y Puente. Según el argumento de esa presentación, habría una interpretación errónea en todo el proceso sobre la cláusula pari passu, ya que se trata de un caso contractual que no obedece al ámbito de un soberano que merezca ser discutido ante la Corte Suprema de EE.UU. Se le pide a este tribunal que el tratamiento del caso debería ser derivado al tribunal supremo del estado de Nueva York, como alzada natural para este tipo de causas, según las jurisprudencias múltiples que habría en EE.UU. El argumento es que el principal afectado por los fallos adversos que tuvo la Argentina, fundamentalmente por las consecuencias que habría (y que fueron reconocidas en el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York contra el país) es el mercado de colocación de deuda soberana de Wall Street. En virtud de ello, el máximo tribunal de Nueva York debería resolver el caso, al menos en la cuestión del pari passu, ya que la segunda instancia de la Justicia norteamericana habría caído en una mala interpretación de la cláusula. Se insiste, y se menciona, que hay jurisprudencia activa que avala esta posición y que la Corte Suprema debería tener en cuenta. En el escrito, de unas 21 páginas, se explica que la Cámara de Comercio binacional fue fundada en 1918 y representa a las empresas industriales y financieras que comercian entre ambos países, mientras que Puente Hermanos se suma en nombre del sistema financiero argentino que habitualmente coloca deuda pública (nacional, provincial y municipal) en el mercado de Nueva York.

La conclusión apunta a que no habría necesidad de que la Corte Suprema de EE.UU. resuelva el caso de la interpretación del pari passu, y que el tema debería ser tratado ahora por la Cámara de Nueva York bajo el argumento de que la segunda instancia que falló a favor de los fondos buitre el año pasado se extralimitó en pretender imponer a la Argentina obligaciones con respecto a los fondos buitre que se encuentran fuera de la jurisdicción de los Estados Unidos. Y que, en consecuencia, harían perder a Wall Street un negocio de más de u$s 30.000 millones al año.

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