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BUITRES: Un amicus para volver a foja cero

La historia es simple. La Cámara de Comercio y Puente presentaron la semana pasada un nuevo escrito ante la Corte Suprema en su calidad de amicus curiae, para que sea reinterpretada toda la lógica del caso. El argumento es el siguiente: según el escrito habría habido una interpretación errónea en todo el proceso sobre la cláusula pari passu, ya que se trata de un caso contractual que no obedece al ámbito de un soberano que merezca que ser discutido ante la Corte Suprema de EE.UU. Se le pide a este tribunal que el tratamiento del caso debería ser derivado al tribunal supremo del estado de Nueva York, como alzada natural para este tipo de causas, según las jurisprudencias múltiples que habría en EE.UU. El argumento es que el principal afectado por los fallos adversos que tuvo la Argentina, fundamentalmente por las consecuencias que habría (y que fueron reconocidas en el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York contra el país), es el mercado de colocación de deuda soberana de Wall Street. En virtud de ello, el máximo tribunal de Nueva York debería resolver el caso, al menos en la cuestión del pari passu, ya que la segunda instancia de la Justicia norteamericana habría caído en una mala interpretación de la cláusula. Se insiste, y se menciona, que hay jurisprudencia activa que avala esta posición y que la Corte Suprema debería tener en cuenta.
En el escrito, de unas 21 páginas, se explica que la Cámara de Comercio binancional fue fundada en 1918 y representa a las empresas industriales y financieras que comercian entre ambos países, mientras que Puente Hermanos se suma en nombre del sistema financiero argentino que habitualmente coloca deuda pública (nacional, provincial y municipal) en el mercado de Nueva York. La conclusión apunta a que no habría necesidad de que la Corte Suprema de EE.UU. resuelva el caso de la interpretación del pari passu, y que el tema debería ser tratado ahora por la Cámara de Nueva York bajo el argumento de que la segunda instancia que falló a favor de los fondos buitre el año pasado se extralimitó en pretender imponer a la Argentina obligaciones con respecto a los fondos buitre que se encuentran fuera de la jurisdicción de los Estados Unidos. Y que, en consecuencia, harían perder a Wall Street un negocio de más de u$s 30.000 millones al año.
La Argentina no tiene nada que perder. Si resultara este intento conjunto de la Cámara y Puente Hermanos, el país ganaría no meses, sino años, y forzaría al fondo buitre Elliott a una negociación en la que tendría, ahora sí, más para perder que para ganar. Si todo volviera a cero y comenzara nuevamente un juicio en los Estados Unidos entre el país y los holdouts y buitres, la resolución del Juicio del Siglo demandaría, mínimo, unos cinco o seis años y, recién el próximo Gobierno constitucional que suceda a Cristina de Kirchner tendría que dar una resolución al caso. En el medio se abriría una ronda de negociación con otro balance de fuerzas, en detrimento del fondo buitre Elliott y sus aliados Olifant, Aurelius, Dart, etc. Nadie sabe qué posibilidades de éxito puede tener la presentación ante la Corte. Pero vale la pena intentarlo. Hay un default técnico o pérdida de reservas por más de u$s 23.000 en juego.
@cburgueno


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