31 de marzo 2011 - 00:00

Busca PRO radicales heridos para alianza

Mauricio Macri, ayer, junto a los ministros Daniel Chain y Esteban Bullrich, en una recorrida por las obras de la escuela de danzas del barrio porteño de Liniers.
Mauricio Macri, ayer, junto a los ministros Daniel Chain y Esteban Bullrich, en una recorrida por las obras de la escuela de danzas del barrio porteño de Liniers.
Mauricio Macri sueña ahora con ser el mentor de una alianza antikirchnerista que incluya a la UCR, que lo lleve a la presidencia de la Nación. Formuló esa convocatoria el martes, cuando anunció que mantenía las elecciones porteñas separadas de las nacionales, y ayer reforzó el llamado, y dio nombres posibles para esa eventual cruzada electoral.

Macri explicó, ante las radios matinales, su voluntad de promover una «propuesta única opositora» hacia el cuarto electoral de octubre próximo y se aferró a sondeos propios que, según aseguró, le dicen que «más del 60 por ciento de la gente quiere un cambio, pero hay que mostrarle una propuesta».

Luego el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires expresó que, según su convicción, «de mínima» esa convocatoria consistiría en reunir a todo el conjunto de agrupaciones enfrentadas al Gobierno nacional y que «de máxima» buscaría concretar un acuerdo electoral «de propuesta única». Esa postura que esbozó primero el martes alertó a su tropa acerca de que aún sería posible que el mandatario compita por su reelección en la Capital, si se concreta una alianza electoral que lleve a otro candidato a las presidenciales.

En ese sentido, Macri eludió hablar de Francisco de Narváez, y apuntó a Ernesto Sanz, en la jornada en la que se habló de su renuncia a la interna del radicalismo programada para el 30 de abril. Ese radical mantiene amistad con Gabriela Michetti, quien hasta ha ido a descansar a su casa en la provincia de Mendoza. Pero también Macri habló de Oscar Aguad, quien es precandidato a gobernador de Córdoba por el radicalismo y apoya al senador.

«Yo mantengo la mejor relación posible con todos, con el radicalismo, con Sanz, Aguad, buscando que, si hay en algún momento la posibilidad de confluir, se confluya. Necesitamos sensatez para armar como mínimo una propuesta de valores a defender y comprometerse para que el que le toque gobernar tenga el apoyo de los otros y, como máximo, ver si puede aspirar a unificar todo en una única propuesta, que es la demanda ideal de la ciudadanía», se explayó Macri.

Dijo que en cambio conocía «menos» a Ricardo Alfonsín, no como a Sanz, con quien se vio en más «oportunidades» y a Julio Cobos.

«No hay un oposición consolidada, ahora empieza el desafío de la oposición. Creo que se pueden construir coincidencias, es importante que el radicalismo esté unido», remató Macri y consideró que «hay un grupo de personas sensatas que ven lo mismo y que deberíamos ya hacer este esfuerzo de no contaminarnos con la política de no diálogo».

Por otra parte, Macri descartó ser doble candidato y remarcó que «eso legalmente no se puede», aludiendo a que en junio vence el plazo para presentar candidatos a la interna nacional del 14 de agosto, un domingo antes de las elecciones porteñas del 10 de julio.