Gabriela Michetti ayer en un edificio desalojado por el Gobierno porteño en la avenida Paseo Colón, que estuvo usurpado. La candidata se sumó a las consignas contra la distribución de «paco».
Algunos asuntos de economía le juegan en contra a la campaña de Gabriela Michetti en la Capital Federal, especialmente porque PRO ha recibido un presupuesto excesivo, a su consideración, para desplegar la estrategia publicitaria, siempre en sintonía con los hechos en las elecciones donde el postulante fue Mauricio Macri. Ese diseño implica una cantidad de salidas por los barrios para tocar timbre y difundir papelería proselitista, la cual se ha visto retrasada al punto que aseguran que el propio candidato a legislador en primer puesto, Fernando de Andreis, debió ocuparse personalmente de la redacción y hechura de los volantes. Es que el especialista en publicidad Ramiro Agulla, a quien han ofrecido que se encargue de la campaña, al parecer presentó un presupuesto que no se decide a pagar Macri.
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Pero, además, el cierre de listas ha desalentado a quienes quedaron afuera y también, claro, a los que se quedan en las bancas, y la tropa escasea para las salidas al exterior. Por eso esperan que Jaime Durán Barba insista con la necesidad de mayor presencia en las calles. El ecuatoriano se ha instalado por dos meses en la Ciudad, pero hoy, que debe partir, dejará un suplente para que monitoree las decisiones que vienen tomando Horacio Rodríguez Larreta, Marcos Peña y el legislador Martín Borrelli. Aseguran que «la semana que viene habrá más de mil militantes en la calle», como un refuerzo. Hoy, la candidata tiene previsto reclamar el traspaso del Puerto de Buenos Aires a la Ciudad desde un lugar de la ribera donde se animará incluso a entonar, guitarra en mano, un tema alusivo en algún lugar de la Costanera.
La campaña macrista hace centro ahora en el llamado «voto blando», como definen al de esos vecinos que al ser consultados por encuestadores no están definidos, pero «votarían» a Michetti. Es decir, no es un voto de indeciso, sino de aquel que duda entre un par de candidatos. Búsqueda difícil que no contempla rangos etarios ni de género o clase social, pero que se considera aglutina al 20% de los porteños, de acuerdo con los estudios que maneja el macrismo. En esa campaña, por otra parte, no está claro si será un beneficio, para la candidata que lidera todos los sondeos, aparecer en escenas ligadas a situaciones conflictivas como la medición de alcohol de los automovilistas o la guerra contra el paco, como ocurrió ayer. Las reuniones de la mesa de campaña, en la que también colaboran candidatos, se acelerarán hoy para pulir el diagrama de apariciones y salidas para el fin de semana largo que coronará con actos por el 25 de Mayo, que utilizará la mayoría de las agrupaciones para su actividad proselitista.
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