El designado (pero no asumido) jefe de la Policía porteña, Eugenio Burzaco, se encuentra en Israel invitado por una fundación; regresará recién esta semana, pero ya anticipó su idea de demorar la salida de la fuerza. Ése fue uno de los pedidos que la oposición le formuló al ministro Guillermo Montenegro, durante su interpelación, pero el funcionario fue reacio y contundente al decir que no frenará el debut de la Policía. Burzaco asumiría su cargo nuevo el 10 de diciembre, una vez que complete el mandato como diputado nacional, y la salida a la calle de la Metropolitana está prevista para cinco días después. Si bien el legislador ha tomado contacto con el ministerio y seguirá como si estuviera formalmente nombrado, parece atinado que pretenda extender hasta febrero de 2010 el funcionamiento efectivo de la Policía, más aún considerando que para entonces la comisión investigadora de la Legislatura (ver nota aparte) ya tendría listo el informe sobre los integrantes, lo que valdría como un reaseguro para evitar nuevos conflictos con la oposición. Los tres diputados quienes (además de Horacio Rodríguez Larreta) fueron presuntamente investigados por el ex subjefe de la Policía porteña, Osvaldo Montenegro, se presentan como querellantes en la causa. Uno de ellos, el kirchnerista Gonzalo Ruanova, anticipó ayer que la oposición «espera escuchar las explicaciones de Rodríguez Larreta esta semana, es imprescindible su presencia en la Legislatura para recuperar a la Policía Metropolitana y satisfacer las reales demandas de seguridad de los vecinos».
En medio de esa polémica, entre hoy y mañana Burzaco desembarcará en la Capital Federal y ya tiene prevista una reunión con Montenegro y Mauricio Macri para discutir y acordar el nuevo calendario.
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