3 de junio 2009 - 00:00

Búsqueda al límite de la tecnología

Búsqueda al límite de la tecnología
París - Las cajas negras del Airbus A330 de Air France están preparadas para resistir la presión marina hasta 6.000 metros y pueden emitir señales lumínicas subacuáticas durante un mes, pero hasta ahora ninguna fue recuperada desde esas profundidades extremas, según la Oficina de Investigación y Análisis (BEA), organismo estatal francés que actúa en casos de accidentes aéreos.

Las dos cajas negras, que en realidad son de color naranja, tienen funciones distintas cada una: una registra los parámetros de vuelo (Flight Data Recorder - FDR); y la otra, las conversaciones y los sonidos en la cabina de pilotos (Cockpit Voice Recorder - CVR).

«Téóricamente, los registradores de vuelo son concebidos para resistir y ser localizados gracias a sus balizas hasta una profundidad de 6.000 metros», indicó Martine Del Bono, vocero del BEA. «Pero nunca se ha encontrado una caja negra a tal profundidad. Es poco probable», agregó.

La profundidad máxima del Océano Atlántico en la ruta del avión que iba de Río a París es de unos 4.700 metros, dijo Pierre-Yves Dupuy, del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Marina (SHOM) en Brest. En el peor de los casos, para Neil Wells, profesor de Oceanografía y Meteorología del Centro Oceanográfico Nacional Británico, se pondría «la tecnología al límite». Autoridades brasileñas evaluaron que en el punto preciso donde se encontraron restos del Airbus 330 el Atlántico tiene entre 2.000 y 3.000 metros de profundidad.

«Las balizas emiten una señal, pero el sonido se propaga en el agua en función de numerosas variables: además de la profundidad, está la salinidad y las corrientes», agregó Dupuy. «Si se capta la señal de una baliza, hay que tener en cuenta todo eso antes de enviar submarinos», aclaró.

Parámetros

En el caso del chárter egipcio que cayó al mar en enero de 2004 frente a Sharm el Sheij (Egipto), las cajas fueron halladas tras dos semanas de búsqueda a 1.022 metros de profundidad.

Los parámetros de vuelo registrados por el FDR son velocidad, altura, dirección magnética y funcionamiento del piloto automático y se miden y se registran cada segundo.

Ambas cajas se componen a su vez de dos partes: la primera sirve para el funcionamiento del equipo y puede ser destruida en el choque, y la segunda la compone la memoria como tal, protegida dentro una contenedor indestructible que representa el 70% del peso del aparato. Por eso los datos allí contenidos no flotan, pero podrían soportar condiciones tan extremas.

Derek Clarke, director gerente adjunto de Divex, con sede en Aberdeen, Escocia, que diseña y construye equipamiento para buceo comercial y militar, dio un ejemplo claro: «Si pensás en lo que se tardó en encontrar el Titanic y que los restos del avión serían más pequeños, estás buscando una aguja en un pajar». El Titanic fue encontrado en 1986 en el Océano Atlántico a 4.000 metros, y para ello se utilizaron minisubmarinos.

Agencias Reuters y AFP

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