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Caen los capos, pero las bandas se reorganizan
Raúl Lucio Hernández, «El Lucky», detenido el lunes, controlaba operaciones del grupo en diez estados y era colaborador directo del capo Heriberto Lazcano «El Lazca», aseguró el vicealmirante José Luis Vergara, portavoz de la Marina Armada, al presentarlo a la prensa.
Hernández fue parte de los 40 militares de cuerpos élite del Ejército que desertaron en los años noventa para fundar Los Zetas, originalmente brazo armado del cártel del Golfo, del que se separaron en 2010 en medio de una descarnada confrontación con sus antiguos jefes.
También conocido como el «Z-16», Hernández era uno de los 37 narcotraficantes más buscados por México, que ofrecía poco más de un millón de dólares de recompensa. La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) también ofrecía un pago similar.
Matanza
De esa lista, publicada originalmente en 2008, 22 han sido detenidos o abatidos.
Su nombre se suma al de otros jefes de Los Zetas que han caído en el marco de las operaciones desplegadas desde agosto de 2010, tras la matanza de 72 migrantes de cinco países en una propiedad en el estado de Tamaulipas (noreste), cerca de la frontera con Estados Unidos.
La más notable de esas capturas se produjo en julio cuando otro operativo militar detuvo a Jesús Enrique Rejón «El Mamito», presentado también entonces como fundador de Los Zetas y hombre cercano al «Lazca».
Además, los militares anunciaron el desmembramiento de las redes de comunicación de Los Zetas y operativos con decenas de detenidos en los estados de Nuevo León (noreste) y Veracruz (este), donde ese cartel fue acusado de actos crueles como el incendio en el que murieron 52 personas en un casino en agosto.
Pero estos golpes no han logrado disminuir el poderío y capacidad de Los Zetas, que según Edgardo Buscaglia, presidente del Instituto de Acción Ciudadana e investigador de la Universidad de Columbia (EE.UU.) han incursionado en más de 22 actividades criminales incluidas tráfico de personas, armas y drogas, y se han extendido por Europa, Asia y América Latina.
«Capturar más miembros de Los Zetas, sin sacarles sus activos es como cerrar bancos capturando a los cajeros», dijo Buscaglia. Los Zetas «son el sexto grupo de delincuencia organizada del mundo», detrás del cartel mexicano de Sinaloa y las mafias rusas, ucranianas, indias y chinas, asegura.
Ricardo Ravelo, periodista de investigación y autor de la biografía «Osiel (Cárdenas), vida y tragedia» sobre el capo del cartel del Golfo que impulsó la creación de Los Zetas y actualmente detenido en Estados Unidos, coincide con Buscaglia en que los golpes a esta organización fortalecen al cartel de Sinaloa de Joaquín «El Chapo» Guzmán, considerado el más poderoso capo del narcotráfico.
En octubre la DEA dijo que «El Chapo» había logrado unir a los carteles más importantes en una alianza contra Los Zetas.
La arremetida contra Los Zetas es importante pero éstos tienen una capacidad de «rearticularse impresionante. Ningún golpe parece ser suficiente, tan sólo es una pieza que se reemplaza», añadió Ravelo.
Ambos creen que la estrategia del Gobierno terminará por encumbrar al cartel de Sinaloa, en una estrategia que podría frenar las violentas disputas entre carteles pero no a sus actividades ilícitas.
Las autoridades mexicanas aseguran que combaten a todos los carteles por igual, y recuerda que varios líderes de Sinaloa han sido apresados.
Quedan muy pocos Zetas originales y «llama la atención que el Gobierno y los militares están capturando a todos ellos. Es como una forma de lavar la trayectoria y estigma que arrastra el Ejército por haber sido la institución de cuyas filas emergió este grupo», dijo Ravelo.
Agencia AFP


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