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Cálculo y estrategia en la Corte por votos Rosenkrantz-Rosatti
Horacio Rosatti
La discusión final sobre el caso Grassi es otro tema pendiente que pone a prueba la relación del tribunal con la cúpula de la Iglesia Católica (el año pasado la Corte avaló la muerte digna). Los abogados del sacerdote han formulado una extensa apelación que ya circula por la calle Talcahuano y que reclama dar por nulo todo el proceso al cual fue sometido Grassi. Un desafío que la Corte debe afrontar sin un penalista y que también se ubica entre las prioridades. La referencia más orientativa en cuanto a los posibles nuevos jueces corre por cuenta de Rosatti, que ha desarrollado diversos artículos donde se revela cercano a la Doctrina Social de la Iglesia.
El otro frente penal de relevancia es el análisis de la sentencia contra Carlos Menem por la supuesta venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia. El expresidente fue condenado a siete años de prisión y esa sentencia espera por el análisis de la Corte. Un caso espinoso por tratarse de un expresidente peronista y que vuelva todas las miradas sobre el despacho de Juan Carlos Maqueda.
A las cuestiones propias del tribunal se deberán agregar expedientes que interesan a las provincias cuyos senadores deberán apoyar los pliegos de los candidatos. Aspectos que formarán parte del paquete de negociación y que involucran casos por coparticipación iniciados por las distintas administraciones provinciales. A lo largo de las audiencias en el Senado los integrantes de la Comisión de Acuerdos les preguntarán sobre estos temas a ambos candidatos, pero especialmente a Rosenkrantz porque Rosatti ha escrito largos artículos con una visión federalista del reparto de recursos.
En el caso de Rosenkrantz tampoco deben descartarse preguntas sobre su posible excusación en causas que involucran a grandes empresas a las que el abogado defendió desde la actividad privada.
La confianza de la Corte en las postulaciones de ambos juristas se sustenta en la convicción de que el tribunal será ampliado a siete miembros y que ese horizonte motiva tanto a Miguel Pichetto como a Rodolfo Urtubey para que los nominados logren adhesiones en el bloque de senadores peronistas. Esa gestión podría ser recompensada con una nueva postulación el año que viene que interesa tanto al senador neuquino como al salteño, que ya se quedó con las ganas de asumir en el Consejo de la Magistratura y que coordina la comisión por la reforma Procesal Penal.
Esa candidatura iría acompañada por un hombre solicitado por el radicalismo. A la ya histórica candidatura de Ricardo Gil Lavedra podrían sumarse Ernesto Sanz, que mantiene contacto frecuente con Lorenzetti, o bien Leandro Despouy, que se quedó sin nada tras su paso por la Auditoría General de la Nación.


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