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Calderón reclamó a EE.UU. que corte flujo de armas a narcos
• Su encendido discurso en el Capitolio generó duras réplicas de los republicanos.
• Pidió blanqueo a inmigrantes
El presidente mexicano, Felipe Calderón, se dirigió a ambas cámaras del Congreso norteamericano, lo que no ocurría con un mandatario de su país desde hace 9 años. A su ingreso fue aplaudido por ambas bancadas, pero sus palabras generaron enojo de republicanos.
Calderón argumentó que el incremento de la violencia de los cárteles en México, que causó 23.000 muertes desde 2006, coincide con el levantamiento de una prohibición de uso de armas de asalto (que incluyen subametralladoras) por parte de civiles, que el Gobierno de George W. Bush dejó sin efecto en 2004.
«Entiendo completamente la sensibilidad política de este tema», dijo Calderón, refiriéndose a que el derecho a portar armas está contenido en la segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos. «Pero quisiera pedir al Congreso que nos ayuden, con todo respeto, y que entiendan lo importante que es esto para nosotros y que ustedes apliquen la legislación para detener el abastecimiento de este tipo de armas a los criminales», agregó en su discurso, como parte de una visita oficial que realiza a Estados Unidos desde el miércoles y que incluyó una cena de honor en la Casa Blanca.
México está tratando de que Washington se involucre más en el combate al narcotráfico, dado que la mayor parte de las drogas que los carteles mexicanos pasan a través de la frontera van dirigidas a los consumidores estadounidenses.
«Si ustedes no regulan adecuadamente la venta de estas armas, nada garantiza que los criminales aquí en Estados Unidos, con acceso a estas mismas armas poderosas, no decidirán a su vez apuntarlas a las autoridades y a los ciudadanos estadounidenses», dijo Calderón en un párrafo de alto impacto.
Decomisos
Calderón destacó que en los tres últimos años fueron decomisadas en México 75.000 armas de asalto, de las cuales un 80% provenía de Estados Unidos, y reiteró que existen 7.000 armerías instaladas en la frontera de 3.200 kilómetros entre ambos países.
Funcionarios de Obama se han mostrado proclives a reinstalar la prohibición, impulsada por el ex presidente Bill Clinton en 1994 y levantada por su sucesor Bush.
Calderón fue ovacionado en varias ocasiones por los demócratas, mientras que republicanos, que si bien lo habían recibido con aplausos, luego dejaron claros gestos de desaprobación. «Es inapropiado que el presidente Calderón venga a hablarnos de nuestras propias leyes federales y estatales», replicó el senador John Cornyn. «La segunda enmienda no es materia abierta para la negociación diplomática con México ni con ningún otro país», lo cruzó.
La polémica se extendió a la controvertida ley antiinmigración SB1070 de Arizona, considerada racista por sus críticos.
A juicio de Calderón, la norma ignora una realidad «que no puede borrarse por decreto» e introduce la «terrible idea» de la discriminación racial para la aplicación de la ley.
El senador republicano por Arizona y ex candidato presidencial, John McCain, se encargó de rebatirlo en una declaración ante la prensa. El legislador consideró «desafortunado y decepcionante» que el mandatario mexicano «optara por criticar al estado de Arizona e inmiscuirse en un asunto de política interna de EE.UU.» durante su visita de Estado.
McCain reprochó que Calderón se haya metido en el debate migratorio «durante un viaje que se suponía era para reafirmar la singular relación» entre los países vecinos.
«Es inapropiado que un jefe de Estado cuestione nuestras leyes, especialmente cuando Arizona sólo actuó en el mejor interés de sus ciudadanos y con el apoyo del 70% de su población», dijo por su parte un senador por Utah, el republicano Orrin Hatch.
Los grupos pro inmigrantes, mientras tanto, elogiaron a Calderón. «Creo que el presidente Calderón fue muy valiente al hablar tan directamente sobre el asunto y no me sorprende lo del senador McCain porque se está congraciando con la extrema derecha en vez de trabajar con los demócratas para resolver esto, como lo hizo en el pasado», dijo Frank Sharry, director ejecutivo del grupo Americas Voice.
Agencias Reuters, EFE y AFP


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