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Calvo: “Crisis de liquidez no distingue santos de pecadores”
«Necesitamos un prestamista de última instancia para restablecer la liquidez», opinó Guillermo Calvo en el marco de un debate sobre la crisis global en el sitio de internet www.voxeu.org. El economista desconfía de los paquetes de estímulo fiscal y las reformas a la regulación financiera internacional como medidas para restablecer la disponibilidad de crédito en el corto plazo, lo que constituye para él «la primera prioridad». Según Calvo, un prestamista de última instancia «suavizaría radicalmente la gravedad de la crisis financiera mediante el suministro puntual de líneas de crédito».
- Los paquetes de estímulo fiscal son un «second best». Pueden ayudar a restablecer la liquidez en el sector privado y, en consecuencia, aumentar la capacidad utilizada y el empleo. Sin embargo, efectos rápidos son improbables, porque la producción está limitada por el crédito y la acumulación de liquidez lleva mucho tiempo. Por lo tanto, las soluciones deberían apuntar directamente a restaurar la disponibilidad de crédito.
- Tampoco una regulación financiera más estricta garantiza mayor disponibilidad de crédito. De hecho, ésta podría ser contraproducente si no se la acompañara con la creación de un prestamista de última instancia, que suavizaría radicalmente la gravedad de la crisis financiera mediante el suministro puntual de líneas de crédito. Con ese objetivo en mente, el siglo vio la creación de bancos centrales nacionales o regionales a cargo de subconjuntos de mercados de capitales. Ahora se hizo evidente que el dominio de los bancos centrales existentes es muy limitado y el mundo no tiene ninguna institución que acometa ese necesario rol global. El FMI se está moviendo en esa dirección, pero todavía es demasiado pequeño y demasiado limitado para hacerlo adecuadamente.
- Las instituciones financieras internacionales deben ser rápidamente dotadas de bastante más «poder de fuego» para ayudar a las economías emergentes a través del período de desapalancamiento. La experiencia reciente con las crisis financieras sistémicas muestra que los mercados emergentes pueden caer presa de interrupciones repentinas en el ingreso de capitales, aun cuando la solvencia no estuviera en juego. Los mercados emergentes en Asia y América Latina aprendieron la lección y buscaron protección en una acumulación considerable de reservas internacionales y el fortalecimiento de las cuentas fiscales y externas. Sin embargo, la crisis de liquidez no distingue entre santos y pecadores. Las consecuencias podrían ser severas y difíciles de revertir.
- Detenciones repentinas en el flujo de capitales conducen a grandes e inesperados cambios en los precios relativos, provocando graves perturbaciones financieras nacionales, en ocasiones hasta el punto de destruir el sistema de pagos nacional (por ejemplo, la Argentina en 2002). Estos factores son políticamente desestabilizadores y aumentan la incertidumbre, lo que pone un freno a la recuperación al amenazar la estabilidad de las reglas del juego.
- La forma eficaz de hacer frente a las crisis de liquidez requiere que las economías tengan acceso rápido a montos suficientes para cumplir con las obligaciones financieras de corto plazo y evitar un colapso en la demanda agregada. Por ejemplo, un reciente informe sobre América Latina, centrado en las amortizaciones de deuda y necesidades fiscales, estima que la región puede necesitar alrededor de u$s 250.000 millones en el caso de una interrupción repentina del ingreso de capitales.
- Algo debe quedar claro: los fondos de liquidez no tienen por qué ser desembolsados. Si los montos o las garantías implícitas de préstamos fueran suficientes, el sector privado podría proporcionar la financiación necesaria. La insuficiencia de fondos generaría el peor de los escenarios.

