El Accidente Cerebrovascular, más conocido como ACV, sigue siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en Argentina. Cada año se registran alrededor de 120 mil casos en el país y, aunque los avances médicos mejoraron los tratamientos, especialistas advierten que todavía existe un problema central: muchas personas no logran reconocer los síntomas a tiempo.
La clave para reconocer un ACV a tiempo y que sólo sabe 1 de cada 10 argentinos
Una encuesta nacional mostró fallas en la detección temprana y preocupación por el desconocimiento de señales urgentes.
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Las claves para detectar un ACV
La rapidez resulta decisiva. Cuando se interrumpe el flujo de sangre hacia el cerebro, las neuronas comienzan a dañarse en cuestión de minutos. En algunos casos ocurre por la obstrucción de una arteria y en otros por la ruptura de un vaso sanguíneo. El resultado puede variar desde secuelas motoras y cognitivas hasta cuadros fatales. Y ahí aparece un dato que preocupa: gran parte de la población desconoce cómo actuar frente a una emergencia de este tipo.
Una encuesta realizada por Avalian sobre 2.000 personas de todo el país reveló un panorama bastante llamativo. Aunque muchos argentinos creen tener información suficiente sobre el ACV, apenas el 11% conoce correctamente el método FAST, una herramienta internacional diseñada para detectar señales tempranas y acelerar la atención médica.
Síntomas frecuentes del ACV
Uno de los problemas más frecuentes cuando ocurre un ACV es que los síntomas suelen confundirse con otras situaciones o minimizarse. Algunas personas creen que el malestar “ya va a pasar” y pierden minutos que pueden resultar decisivos para evitar secuelas graves.
Entre las señales más habituales aparecen la parálisis facial, la dificultad para mover un brazo o una pierna y los problemas repentinos para hablar con claridad. También pueden presentarse mareos intensos, pérdida de equilibrio, visión borrosa o dolor de cabeza súbito y muy fuerte.
La encuesta mostró que más del 90% de los participantes logró identificar correctamente síntomas clásicos como la caída de un lado del rostro o los problemas en el habla. Aun así, persistieron confusiones importantes. Por ejemplo, un 28% relacionó erróneamente el entumecimiento de los dedos de los pies con un ACV y casi un 18% mencionó dolor de pecho, una señal más vinculada a cuadros cardíacos.
Los especialistas remarcan que existe una ventana crítica de atención durante las primeras horas posteriores al inicio de los síntomas. Cuanto más rápido reciba asistencia médica la persona afectada, mayores son las posibilidades de reducir daños permanentes. Otro punto que genera preocupación es la falsa idea de que el ACV afecta únicamente a adultos mayores. Si bien la edad aumenta el riesgo, puede ocurrir también en jóvenes e incluso en niños. Distintos estudios internacionales vienen registrando un crecimiento sostenido de casos en adultos jóvenes durante los últimos años.
Factores como la hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado y ciertas arritmias cardíacas aumentan considerablemente las probabilidades de sufrir un evento cerebrovascular. A eso se suman hábitos cotidianos que muchas veces se naturalizan: tabaquismo, sedentarismo, estrés sostenido y mala alimentación.
En Argentina, además, médicos y asociaciones vinculadas a neurología vienen alertando sobre un problema adicional: muchas personas llegan tarde a la guardia porque primero consultan síntomas por teléfono, esperan en sus casas o intentan descansar creyendo que se trata de algo pasajero. Esa demora puede cambiar completamente el pronóstico.
Qué es el método FAST
El método FAST es una herramienta sencilla creada para reconocer rápidamente los principales síntomas de un ACV y actuar sin perder tiempo. Su nombre surge de las siglas en inglés de cuatro palabras clave: Face, Arm, Speech y Time.
La primera señal es Face (cara). Se recomienda pedirle a la persona que sonría para observar si existe caída o asimetría en un lado del rostro. Muchas veces, la boca queda desviada o el gesto aparece incompleto.
La segunda es Arm (brazo). Consiste en comprobar si la persona puede levantar ambos brazos al mismo tiempo o si uno pierde fuerza y cae involuntariamente.
La tercera es Speech (habla). El ACV suele provocar dificultad para pronunciar palabras, hablar de manera confusa o repetir frases simples correctamente.
La última letra corresponde a Time (tiempo), probablemente el punto más importante de todos. Ante cualquiera de estos síntomas, la recomendación es llamar inmediatamente a emergencias o acudir a un centro médico preparado para atender eventos cerebrovasculares.
El relevamiento mostró una situación particular entre los jóvenes. Las personas de entre 18 y 29 años presentan mayor conocimiento del método FAST respecto del promedio general, posiblemente por la circulación de información en redes sociales y plataformas digitales. Pero al mismo tiempo también registran mayores niveles de confusión al identificar síntomas concretos.
Ese contraste refleja un escenario complejo: hay más acceso a contenido sobre salud, aunque no siempre llega de manera clara o precisa. En redes sociales circulan videos, consejos y publicaciones virales sobre ACV, pero muchas veces mezclados con datos incorrectos o incompletos.
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