Camaño depende ahora del centroizquierda

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Con los nudillos de su mano derecha ya relajados, Graciela Camaño ofreció ayer la renuncia verbal a la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Una ofrenda destinada exclusivamente a los diputados de la oposición, con pedido de disculpas incluido, y total indiferencia para Carlos Kunkel, el legislador oficialista que recibió el impacto de la mano derecha de Camaño en su mandíbula izquierda. Ahora, la jefatura de esa estratégica comisión quedó en manos de los bloques de centroizquierda que deberán decidir si aceptan o no la renuncia de la diputada peronista y la reemplazan por el kirchnerista Alejandro Rossi.

Por ahora, y más allá de la expresión verbal, Camaño no presentó por escrito la renuncia. Explicó que sólo formalizaría esa decisión si el denominado Grupo A, un heterogéneo colectivo opositor, le exige que abandone la presidencia de la comisión. Pero ayer tanto la Coalición Cívica como la UCR, el PRO y el Peronismo Federal definieron el derechazo de Camaño como un exabrupto aislado que no empaña el eficaz y profesional desempeño de la diputada como titular de Asuntos Constitucionales. En cambio, todos los integrantes del Frente para la Victoria salieron a reclamar al unísono la renuncia.

Frente a ese escenario, el voto de Margarita Stolbizer (GEN), Liliana Parada (Proyecto Sur) y Mónica Fein (Partido Socialista), todos legisladores de centroizquierda, se convirtieron en los dueños del futuro de Camaño.

En diálogo con este diario, la socialista Fein mantuvo la incógnita y explicó que «aún no hay posición tomada». «Se trató de un hecho violento que hay que analizar en el contexto en que se produjo. De todas formas, rescatamos su compromiso con el trabajo de la comisión y lamentamos mucho lo que pasó». En rigor, el socialismo no sólo tendrá en cuenta la trompada a Carlos Kunkel, sino también el rol del kirchnerista santafesino Alejandro Rossi, quien ocupa la vicepresidencia primera de Asuntos Constitucionales y, en caso de renuncia de Camaño, deberá completar el mandato de dos años que finalizaría en diciembre de 2011. En Santa Fe, el jefe de la bancada oficialista, Agustín Rossi, es precandidato a gobernador y en las huestes de Hermes Binner causa alarma la posibilidad de que un Rossi quede al frente de esa estratégica comisión.

El GEN de Stolbizer sería por ahora el único bloque de centroizquierda que rechazó explícitamente la oferta de renuncia de Camaño. En una reunión informal de la mesa de conducción se definió que el altercado Camaño-Kunkel debía ser considerado un hecho aislado y ratificaron la continuidad de la esposa de Luis Barrionuevo al frente de la comisión. Todavía pesa en ese sector la amenaza de Elisa Carrió, una potencial candidata a asumir en el próximo período la conducción de ese cuerpo, de cuya presidencia se vio privada el año pasado por el acuerdo del peronismo oficialista con el opositor para consagrar a Camaño.

Incógnita

Ahora, todas las miradas apuntan a Proyecto Sur de Fernando Pino Solanas, otra expresión del peronismo en el Congreso que este año funcionó como uno de los principales aliados de la Casa Rosada en la Cámara de Diputados, facilitando desde quórum hasta la firma de dictámenes, como el de Papel Prensa.

La pinista Parada no quiso hacer declaraciones, y Proyecto Sur, al igual que el socialismo, mantiene la incógnita.

Lo único seguro es que Camaño reaparecerá mañana junto a Eduardo Duhalde y a su marido, Luis Barrionuevo, en un acto en la localidad de Presidente Perón organizado por el sindicalista de estaciones de servicio, Carlos Acuña, en el Club Cultural Guernica. Después del incidente con Kunkel, mientras se investigaban presuntos pagos de sobornos para habilitar la aprobación del Presupuesto 2011 en la Cámara de Diputados, la diputada peronista se recluyó en Mar del Plata y participará del acto del PJ opositor en la tercera sección electoral. Kunkel se había mofado de Barrionuevo en pleno debate al recordar que «algunos prometieron dejar de robar dos años y nunca lo cumplieron». A esa frase le siguió un derechazo de Camaño y el archivo de las denuncias.

Ayer, la diputada hizo su descargo en los medios: «Ante quien tengo que rendir cuentas por mi indisciplina es ante mis colegas que me distinguieron ofreciéndome la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Cuando me toca presidir una comisión o tener una responsabilidad, ellos confían en mí, y yo vulneré esa confianza. Mi bloque (de sólo cuatro integrantes) no tenía ni siquiera chance de aspirar a la presidencia de esa comisión y me distinguieron con ella, cuando le correspondía a otro partido».

En cambio, los diputados del bloque del Frente para la Victoria (FpV) consideraron que, tras la agresión, «la legisladora no puede seguir presidiendo la Comisión de Asuntos Constitucionales». «Esta agresión de la diputada Camaño es insostenible. Me parece que se tiene que ir, pero yo no estoy pidiendo la renuncia en términos constitucionales», se quejó Rossi.

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