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Cámara rechazó elevar apelación de Macri a Casación
Los jueces Jorge Ballestero, Eduardo Freiler y Eduardo Farah -los mismos que confirmaron su procesamiento como supuesto partícipe de una asociación ilícita- desestimaron este planteo, al considerar que en este caso no había gravedad institucional. Éste había sido uno de los principales argumentos de los abogados de Macri para apelar el fallo del tribunal de alzada. El próximo paso será objetar esta resolución y presentar un recurso de queja para insistir en llevar el caso a Casación, según confirmó la defensa del gobernador porteño.
La Cámara señaló, además, que la «gravedad institucional» a la que habían aludido los abogados de Macri, Santiago Feder y Ricardo Rosental tenía «defectos de fundamentación». Éste era el principal fundamento de la defensa, debido a que el máximo tribunal del país en general sólo revisa causas sin sentencia definitiva en las que estén en riesgo garantías constitucionales como la libertad de un imputado. Como éste no era el caso de Macri, la gravedad institucional del procesamiento fue el centro de la apelación.
El tribunal de alzada también destacó que «la eventualidad de un juicio político es un curso meramente hipotético, que no es actual y que depende de otros factores ajenos a la causa penal». Por tal razón, los jueces argumentaron que el recurso era inadmisible, ya que no se dirige contra una «sentencia definitiva», casos en los que sí amerita la intervención de la Casación.
Macri está procesado como supuesto «miembro» de una asociación ilícita dedicada a la intervención ilegal de teléfonos. Está acusado puntualmente por su presunta participación en las escuchas irregulares a su ex cuñado Néstor Leonardo y el familiar de las víctimas de la AMIA Sergio Burstein.
En el fallo que confirmó lo dispuesto por el juez federal Norberto Oyarbide, a cargo del caso, la sala I del tribunal de alzada consideró que el jefe de Gobierno «contribuyó al armado de este incipiente aparato de inteligencia que empezaba a montarse a la sombra de la Policía Metropolitana».
Según los camaristas, Macri «no era ajeno a la apuesta del aparato de inteligencia clandestino, aun cuando podía estar al margen de los detalles de su funcionamiento. En este contexto, la pinchadura del teléfono de su cuñado y la de Sergio Burstein vienen tan sólo a confirmar el producido de una matriz».


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