«Adolfo Cambiasso, además de ser una marca espectacular, es uno de mis mejores amigos. Lo charlamos y llegamos a un acuerdo para que yo compre el 50% de su marca de indumentaria de polo La Dolfina». Además de lo que él mismo define como «los grandes temas», a Ernesto Gutiérrez le quedan tiempo y fondos para sumergirse en el siempre difícil negocio de la indumentaria. La marca, creada por el «Maradona del polo», tiene hoy una presencia limitada que, con el aporte de Gutiérrez, se multiplicará. «Nuestro plan es abrir dos nuevos locales en ubicaciones premium en Buenos Aires, en los duty-free shops de los aeropuertos que operamos nosotros, y también en Londres, Nueva York, Milán y Florencia. Todos ellos, antes de fin de año», asegura. No explica, sin embargo, cómo hará para convertir una operación «boutique» como la actual en una marca internacional con aspiraciones a competir con los grandes nombres «top» de la moda casual masculina. «Lo que debe quedar claro es que es un negocio de Ernesto Gutiérrez, no de Aeropuertos 2000 ni del Grupo América (que encabeza Eduardo Eurnekian, y del que Aeropuertos forma parte), aclara.
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