La inflación erosiona el poder adquisitivo de las personas y genera, como consecuencia, cambios de hábitos. Tal es así que en Argentina cae el consumo de carne vacuna, que se ubica en mínimos históricos, y en su lugar cobra relevancia el pollo, un alimento más económico. Este fenómeno también se reproduce de manera global en todo el mundo.
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Cambio de hábitos: el consumo de pollo casi iguala a la carne vacuna en Argentina
Se estima que, en promedio, un argentino come al año 48 kilos de carne vacuna y 46 kilos de pollo. En el mundo se da una tendencia similar.
Es que, de acuerdo con un trabajo realizado por el sector ganadero y presentado en la Expo Rural, el consumo de carnes alcanzó los 118 kg por persona en el país y, en total, las cinco principales carnes facturan u$s24.000 millones anuales. Al mismo tiempo, se señaló que hubo una merma en el consumo de carne vacuna, pero que se compensó en la ingesta de otros cortes. El sector considera que este es un momento de consumo de carnes “alternativas”.
El estudio de la Mesa de las Carnes integrada por diferentes asociaciones, cámaras y entidades ganaderas contempla tanto los cortes vacunos como los porcinos, aviares, ovinos y de pescado. Así, se estableció que el argentino come -en promedio- 48 kilos de carne vacuna, 46 kilos de pollo, 16 kilos de porcina, 7 kilos de pescado y 2 kilos de ovina.
Al respecto, el integrante de la Mesa de las Carnes, Víctor Tonelli, consideró: “El conjunto del sector pecuario va a potenciar a cada una de las carnes, y lejos de competir entre ellas, son socios que se benefician mutuamente. Hoy el pollo ha equiparado el consumo de carne vacuna, lo cual marca el extraordinario crecimiento de lo que en un momento llamamos carnes alternativas y hoy simplemente llamamos carnes”.
Tendencia global
Este fenómeno también se ve a nivel global. Es que la peor inflación en más de 40 años llevó a muchos consumidores a reemplazar la carne vacuna por el pollo. Esta presión inflacionaria hizo, de hecho, que Archer-Daniels-Midland Co. (ADM) deba reducir su estimación para la demanda de alimentos para animales en un rango de 10 millones a 15 millones de toneladas a nivel mundial, señaló su director ejecutivo, Juan Luciano.
No obstante, la demanda de alimento para pollos está superando a la de pienso para ganado a medida que los consumidores cambian sus hábitos de consumo. “El pollo es más asequible y es al que se dirige la mayoría de la harina de soja”, dijo Luciano.



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