Una vez conocido el demoledor triunfo del Partido Conservador de Cameron, los presidentes y jefes de Gobierno se apuraron a ofrecer negociaciones sobre algunas reformas en la Unión Europea.
De acuerdo con el diario Sunday Times, el secretario de Relaciones Exteriores, Philip Hammond, apoyaría a Osborne -designado ahora como el segundo miembro de más alto rango en el gabinete- y que ambos ministros visitarían Berlín y Bruselas como parte del plan durante los primeros 100 días del segundo período en el poder de Cameron. Un portavoz de Downing Street declinó hacer comentarios.
El viernes, el presidente francés François Hollande invitó a Cameron a París una vez que haya formado un Gobierno. "Es legítimo tener en cuenta las aspiraciones de los británicos, pero hay reglas en Europa, y entre ellas está la de la concertación", advirtió, no obstante, Hollande ante las presiones.
En tanto, Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, dijo a los conservadores británicos que estaba "dispuesto a trabajar con ustedes para alcanzar un acuerdo justo para Reino Unido en la Unión Europea".
En su primer discurso tras el triunfo en las urnas el jueves, el primer ministro conservador reiteró su promesa de organizar un referendo antes de fin de 2017 sobre el mantenimiento o la salida del país de la Unión Europea, si bien dijo que haría campaña en favor de permanecer en la UE, bajo condición de renegociar algunos aspectos de la adhesión al bloque del Reino Unido.
Ello lo obligará a un delicado equilibrio: tranquilizar simultáneamente a sus socios europeos y a los euroescépticos de su propio partido, cuya influencia se reforzó ya que los conservadores sólo tienen en la Cámara de los Comunes una corta mayoría de 12 escaños, lo que los obliga a votar en bloque. Una fuente de la dirección del partido conservador admitió ayer en el Sunday Times que Cameron tendrá dificultades en unir a su partido ante las renegociaciones con Europa. "Habrá problemas. La renegociación con la UE debe ser clara, y un amplio grupo de diputados conservadores se va a dividir sobre el tema, y tendremos polémica", aseguró.
De hecho, hasta 60 diputados rebeldes se aprestan a pedirle a Cameron un nuevo poder para la Cámara de Comunes con el objetivo de que pueda imponer su veto a cualquier ley europea, asegura el Sunday Times. Autoridades conservadoras creen, sin embargo, que un acuerdo, en particular con Alemania es posible. "La idea sería poner a George (Osborne) y a Phil (Hammond) en un avión rumbo a Berlín para que tengan una franca conversación con los allegados a la canciller, Angela Merkel, y saber qué es exactamente posible en términos de acuerdo", sostuvo un responsable gubernamental al Sunday Times.
Según este semanario, la misión europea de George Osborne y Philip Hammond sería facilitada por un "gesto" hacia Cameron por parte de Juncker. El presidente de la Comisión Europea estaría a punto de proponer un cambio en las existentes reglas europeas "sobre la movilidad de los trabajadores" para contentar no solamente a los británicos, sino también a los holandeses y los alemanes. El objetivo es endurecer las normas de contratación de inmigrantes en el seno de la UE y luchar contra el fraude en las ayudas sociales. Cameron se opone en particular el "turismo sanitario" y aboga por imponer restricciones al acceso de los migrantes a estos beneficios sociales. Con todo, muchos de los planes de renegociación de Cameron son aún imprecisos.
En ese marco, el expremier Tony Blair abrió ayer un debate en el Partido Laborista al defender la necesidad de girar hacia el centro como única forma de superar la estrepitosa derrota electoral ante los conservadores. "El camino hacia la cumbre pasa por el centro", afirmó en un artículo publicado en The Observer instando a los laboristas a utilizar esa receta para encontrar un nuevo líder que permita reposicionar al partido tras la derrota en las urnas, y posterior renuncia a la conducción partidaria de Ed Miliband.
| Agencias Reuters y AFP, y Ámbito Financiero |


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