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Cameron se arrepiente: “Uno vive y aprende, y, créanme, he aprendido”
David Camerón
Cameron defendió sus repetidas reuniones con Rupert Murdoch, el australiano dueño del grupo, al negar las denuncias de favoritismo en los negocios del multimillonario.
El acalorado debate de la Cámara de los Comunes incluyó más interrupciones, abucheos, chicanas e ironías que las habituales. Cameron reconoció, por primera vez, que no habría contratado a Coulson como su vocero en caso de haber sabido entonces lo que conoce ahora del caso, que salpica ya a periodistas, políticos y policías.
Coulson, que fue director de News of the World entre 2003 y 2007, época en que se produjeron las «pinchaduras», fue jefe de Comunicaciones del primer ministro conservador hasta enero pasado, cuando renunció a raíz del comienzo de una nueva investigación policial, y hace dos semanas fue detenido y puesto en libertad bajo fianza.
El premier, que hacía una gira por varios países africanos, adelantó el martes a la noche su regreso al Reino Unido para hacer esta declaración extraordinaria en el Parlamento, que debió retrasar su receso de verano.
«Con la perspectiva actual, no le habría ofrecido el empleo y habría esperado que él no lo aceptara», señaló Cameron. «Pero las decisiones no se toman así; se toman en el momento presente. Uno vive y aprende, y, créanme, he aprendido», agregó.
«Fue mi decisión» contratarlo, dijo Cameron, quien lamentó la «furia» que esto ha causado, ya que en las últimas semanas se reveló que fueron «pinchados» no sólo los móviles de ricos y famosos, sino también de familiares de víctimas de crímenes y hasta de terrorismo. Unas 4.000 personas en total.
Además del nombramiento de Coulson, un hecho que señala una posible colusión entre Cameron y los intereses empresariales de News Corp., el imperio de Murdoch, es que se reunió 26 veces en sus 15 meses de gestión con altos directivos del multimedio. Antes del escándalo, Cameron había dado su visto bueno a la adquisición por parte del australiano del 61% de la plataforma de televisión satelital BSkyB por 12.500 millones de dólares (lo que le habría dado el control total de las acciones), operación que se cayó por el caso de las escuchas y por acusaciones de monopolio.
En respuesta, el líder laborista, Ed Miliband, calificó de «decisión catastrófica» la contratación de Coulson pocos meses después de que éste dejó News of the World, casi en simultáneo con la primera fase del escándalo, que involucró en un primer momento a figuras del espectáculo y la realeza.
«En las últimas dos semanas -afirmó Cameron-, un torrente de revelaciones y acusaciones han inundado algunas de las instituciones más importantes del país», la prensa, la policía y la política. «Los ciudadanos quieren que terminemos con esas prácticas ilegales, garanticemos la independencia y eficacia de la Policía y establezcamos una relación sana entre los políticos y los medios», señaló.
En el debate, el primer ministro se defendió de la lluvia de preguntas sobre la oferta de News International por todas las acciones de BSkyB y cuya decisión final estaba en manos del titular de Cultura, Jeremy Hunt, si bien esa compañía retiró esa oferta por las presiones desatadas, incluso por parte de los liberaldemócratas, socios minoritarios del Gobierno.
«Nunca mantuve conversaciones inapropiadas» sobre la oferta de Murdoch, dijo el premier, e hizo hincapié en que sus predecesores -los laboristas Tony Blair y Gordon Brown- tenían una relación aún más estrecha con el magnate.
Agencias EFE, Reuters, AFP, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero


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