10 de mayo 2018 - 00:00

Candidata a CIA promete ya no torturar: ¿hay que creerle?

IMAGEN. Gina Haspel se muestra sonriente, pero su currículum está plagado de lagunas y lo que se sabe es altamente controvertido.
IMAGEN. Gina Haspel se muestra sonriente, pero su currículum está plagado de lagunas y lo que se sabe es altamente controvertido.
Washington - Gina Haspel, designada por Donald Trump para dirigir la CIA, prometió ayer que, en caso de ser confirmada en el cargo por el Senado, no recurrirá a la tortura como lo hizo la agencia con apoyo legal tras los atentados de 2001 en suelo estadounidense.

Haspel, de 61 años y subdirectora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) luego de realizar durante tres décadas operaciones encubiertas, dirigió al menos durante parte de 2002 una prisión secreta ("sitio negro", en la jerga) en Tailandia, donde los detenidos sospechosos de pertenecer a Al Qaeda eran torturados.

"Después de haber servido durante esos tiempos tumultuosos, ofrezco mi compromiso personal, claro y sin reservas, de que bajo mi liderazgo la CIA no retomará esos programas de detención e interrogatorio", dijo Haspel.

"Mirando hacia atrás, es claro que la CIA no estaba preparada para conducir un programa de detención e interrogatorio", expresó.

Oficialmente, el programa era definido como un "interrogatorio reforzado" y recibió apoyo del sistema judicial durante el Gobierno de George W. Bush, y por lo tanto los responsables se niegan incluso a mencionar la palabra "tortura".

Posteriormente, una comisión del Senado llegó a la conclusión de que se trataban simplemente de tormentos bajo una cuestionable protección legal.

Haspel evitó ayer condenar ese programa, que fue aplicado entre 2002 y 2005, período durante el cual ciudadanos extranjeros detenidos en lugares secretos en todo el mundo eran sometidos torturas, en especial al llamado "waterboarding", que simula un ahogamiento. Otro de los detenidos fue tan salvajemente golpeado que perdió un ojo.

Más tarde, como alta responsable de la CIA, Haspel también fue acusada de haber destruido videos que mostraban las prácticas.

Al ser presionada por los senadores sobre las razones por las que no denunció esas torturas en el momento adecuado, Haspel se limitó a responder que seguía órdenes superiores.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

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