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Candidato opositor se busca
Las elecciones nacionales del año próximo tendrán una antesala de alto voltaje con el voto de un nuevo jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Con dos mandatos de gestión, el Pro no contará con la reelección de Mauricio Macri. Sin embargo, más allá de valoraciones sobre el Ejecutivo porteño, no aparecen nombres competitivos en el firmamento opositor. No sólo faltan candidatos, sino que tampoco asoman equipos, estrategias ni base territorial.

De acuerdo a un sistema de mesas testigo, se registra una ventaja que creemos irreversible en favor de la fórmula Ibarra- (Jorge) Telerman, expresó el titular de Compromiso para el Cambio. A pesar de haberse impuesto en la primera vuelta con un 37,55%, cuatro puntos por encima de Ibarra (un excomunista devenido en moderado y con buenos vínculos con el peronismo, perfil aceptable para una ciudad que por entonces todavía presumía de cierto progresismo), el primer ensayo de Macri acabaría en una derrota en el ballottage 46,52% - 53,48%.
Luego, la historia conocida. Ibarra sería destituido por la Legislatura tras el incendio y la matanza en el local bailable República de Cromañón. Macri, paciente, cambió el nombre del partido por el más marketinero Pro, sumó aliados, dejó crecer a su lado a dirigentes nuevos (Gabriela Michetti, etc.). El empresario, hasta entonces representante para unos cuantos de la denostada patria contratista, necesitaba romper el mito de que tenía una imagen negativa tan alta que nunca lograría superar un ballottage. Ya en 2005 había obtenido otro sólido resultado notable pero, además, ganador. Con 34,09%, porcentaje no previsto por encuestas que pronosticaban triple un empate entre el oficialista Rafael Bielsa y la (ese año) centroizquierdista Elisa Carrió, se alzó en la Ciudad con las elecciones legislativas de medio término del primer kirchnerismo. Tras un breve y poco recordable paso por la Cámara Baja, Macri volvería a intentar llegar a la Jefatura de Gobierno en 2007. Esta vez, sobre las malas experiencias progresistas e interpretando el amplio rechazo al kirchnerismo en el electorado porteño, rompería el techo tantas veces proclamado con bases poco sólidas. Derrotó en el ballottage a Daniel Filmus, exministro de Educación del destituido jefe de Gobierno y del saliente presidente Néstor Kirchner.
Hoy, la Ciudad se haya en la antesala una nueva campaña electoral. Las cruciales elecciones presidenciales de 2015 estarán precedidas por el voto para elegir el tercer jefe de Gobierno de la Capital electo por voto popular. Tras siete años de una gestión del PRO que, mejor o peor valorada, parece tan lejos del brillo como del naufragio para grandes sectores de la opinión pública, la oposición de la Ciudad de Buenos Aires enfrenta el desafío de hacer pie por primera vez desde 2007. Todo un enigma, habida cuenta de que los dos principales polos opositores, el que congrega el Frente Amplio Unen (FAU, UNEN en la Ciudad) y el kirchnerista Frente para la Victoria (FPV), no logran hilvanar posiciones conjuntas siquiera en sus propios bloques de la Legislatura, y no parecen contar con candidatos sólidos más allá de emprendimientos autogestionados, amén de que tampoco se vislumbra un despliegue de equipos, enunciación de una agenda alternativa o una base territorial suficiente para incidir en las urnas.
Menos aún, ni el kirchnerismo ni el FAU exhiben una definición ideológica fácilmente identificable, lo que en la Ciudad tiene un cierto peso, pese a que voceros de ambos bloques se proclaman la verdadera centroizquierda. También en ese terreno, el macrismo (de centro, de progreso, de lo que quiere la gente, del no conflicto, de centroderecha, conservador) se permite transitar el ring con menos complejos que sus rivales.
La Ciudad en tiempos del PRO
El macrismo en la Ciudad sumó resultados que lo consolidaron y que significan un piso desafiante para cualquier rival. A los mencionados resultados, deben sumarse otros más específicos que hablan de su solidez. En 2005, su lista de legisladores locales tocó 33,21%, contra 20,77% del ARI de Carrió y 19,52% del FPV. En 2007, el indescontable 45,73% de primera vuelta obtenido por Macri-Michetti se transformó en un aluvional 60,94% en la segunda, mientras sus rivales (Filmus y Telerman) volvieron a fragmentar sus representantes en el parlamento local bajo diferentes colectoras. El paso en falso del Pro llegó con Carlos Melconian como candidato al Senado, que mostró ese año un pobre resultado y quedó fuera de la cámara.
Para las elecciones de diputados de 2009, el partido de Macri volvería a imponerse en la Ciudad con 31,19%, por encima de la efímera sorpresa de Proyecto Sur, que con el veterano cineasta Fernando Pino Solanas logró sumar por izquierda, por centro y ¿por derecha? En 2011, tras terminar una gestión marcadamente más discreta que la que sería la segunda, que al menos es vistosa, Macri tocaría 64% en ballottage otra vez contra Filmus. En estos años, el voto antikirchnerista demostró que fluctúa entre el magro 20% en legislativas y alrededor de 35% en ballottages o presidenciales, a excepción del annus horribilis 2009, cuando apenas cosechó 10% con el no peronista Carlos Heller. Recién en 2013, y pese a haber permanecido el FPV en sus márgenes tradicionales, Filmus se quedaría sin su banca de senador al ser desplazado por el ecléctico y exitoso FAU (UCR, PS, Libres del Sur, Carrió y varias individualidades), que consagró a Solanas. El buen resultado de FAU en las primarias de agosto -bastante más discreto en las generales de octubre- fue un interesante llamado de atención para el Pro, cuando quedó comprobado que en el mercado electoral había espacio para otra marca antikirchnerista y laxa en lo ideológico. Se trató de elecciones legislativas. Se sabe que a la hora de elegir Ejecutivos, las demandas de los electorados son otras.
El dilema UNEN
Aún así, para el politólogo Andy Tow, el frente autodenominado de centroizquierda es el rival más competitivo que tiene el PRO para enfrentarlo en las elecciones del 2015, donde volverá a dirimirse quién será el próximo jefe de Gobierno. La incógnita pasa por saber cómo podría repercutir un eventual acuerdo entre estas dos fuerzas a nivel nacional.
El contendiente más competitivo es UNEN, que sacó el segundo puesto y estaría, de acuerdo a los números que se manejan, en condiciones de ir a segunda vuelta. El FPV, con un 20%, tiene un número razonable pero no le alcanza para ir a ballottage, dijo Tow en diálogo con Viernes.
Sabemos que va a ser separada la elección (de jefe de Gobierno, respecto la elección nacional). Es un escollo para una eventual alianza a nivel nacional, (porque) tienen que primero definir qué pasa en Ciudad de Buenos Aires. Es posible aislar la discusión de quién gobierne a nivel ciudad de la discusión nacional, agregó.
Se ha hablado de una alianza entre el macrismo y FAU, tal como desean Carrió, otros radicales de centroderecha e incluso algún exponente de centroizquierda. Una opción es que no descarten que haya un acuerdo nacional y sin embargo, peleen a nivel local. La otra solución es que vayan juntos a nivel local como previa a la nacional, porque va a ser antes, se queden con la Ciudad y vayan por la nación. Me parece difícil, porque sería un gran esfuerzo para el PRO, que está en condiciones de disputar en segunda vuelta competitivamente, analizó el politólogo.
Por lo pronto, Carrió y Macri buscaron algunas photo-opportunity recientemente, además de que la chaqueña acudió recientemente a un encuentro con los proístas Federico Sturzenegger y Pablo Tonelli, cuando afirmó que si bien hay muchas cosas que no me cierran, voy a bancar un eventual acercamiento con dicho espacio político.
Sumá + es uno de los sellos de UNEN que proyecta al exministro Martín Lousteau para la jefatura de gobierno y congrega a radicales, como Juan Nosiglia y Hernán Rossi, quien reconoció ante este medio: compartimos con el PRO la base electoral. Existe de parte del electorado una demanda para, por lo menos, trabajar juntos. Más que una alianza con el PRO, estamos pensando en una alianza con los votantes del PRO para que ahora, cuando existe una alternativa superadora, estén dispuestos a cambiar su voto por nosotros. Les producía espanto lo que el kirchnerismo ofrecía y al estar la centroizquierda disgregada, votaban al mal menor. Las críticas que el espacio hace al PRO a nivel local son compartidas por la construcción nacional.
Rossi adelantó que, al igual que en 2013, el espacio definirá su candidato a través de las PASO. Como precandidatos de FAU, se anotan hasta ahora Lousteau, el aliado de Libres del Sur y exejecutivo de JP Morgan Alfonso Prat Gay, el socialista Roy Cortina y Sergio Abrevaya, del sello PODES.
Precisamente, para Tow, el elemento diferenciador que puede explotar esta coalición es la posibilidad de mostrarse como opositor a los dos grandes oficialismos: Podría impugnar a Macri por ciertas conexiones que aún mantiene con el kirchnerismo. Ha habido cierta acción conjunta entre el PRO y el FPV en varios temas de la Ciudad, como la conexión en el juego de Macri y Cristóbal López. UNEN debe impugnar estos elementos para mantener competitividad, evalúa el politólogo.
Sin embargo, así como hubo votos conjuntos de Pro y el FPV, también se cuentan unas cuantas alianzas del oficialismo de la Ciudad con UNEN, como la ley creada ad hoc en 2013 para proteger a Clarín de la aplicación de la ley de medios y que se encuentra bajo revisión judicial, o las coincidencias en el proyecto de las Juntas Evaluadoras Docentes, un tema que ha causado más de una rispidez con los gremios de maestros. UNEN también acompañó la iniciativa del Gobierno de la Ciudad para tomar deuda por hasta 890 millones de dólares, a la vez que aprobó la ampliación presupuestaria de la administración pública en 9.670 millones de pesos.
Kirchnerismo D.C.
(después de Cristina)
El bloque que integra el FPV y las listas colectoras enfrentarán el desafío de mejorar la performance en un distrito difícil. Dentro de este espacio, el actual subsecretario general de la Presidencia, el jaurechista Gustavo López, ya lanzó su precandidatura para llegar a Bolívar 1. Otros que manifestaron su intención de participar son la actual legisladora de Nuevo Encuentro Gabriela Cerruti y el propio exintendente Aníbal Ibarra.
Consultado por Viernes, Ibarra destacó lo que considera un elemento importante a la hora de analizar la disputa política en la Capital: El voto en la Ciudad tiene que ver con la disputa a nivel nacional. Puede haber sectores que no están de acuerdo con Macri pero si es una forma de confrontar con el Gobierno nacional, lo acompañan. Siempre la discusión y la victimización frente al Gobierno nacional lo ha favorecido, incluso con mentiras palpables. También señaló cierta protección mediática del actual jefe de Gobierno: Cosas graves que han ocurrido, incluso de corrupción, estarían en tapas de diarios (si el supuesto involucrado no fuera Macri). Al no estar, lo que no se ve no existe. Las alianzas mediáticas de Macri están claras, tanto por tener en el gobierno nacional un enemigo en común con Clarín como por cuestiones económicas, que se manifiestan en el sesgo en el reparto de publicidad oficial del gobierno de la Ciudad o en negocios millonarios con Cablevisión.
De cara a la próxima campaña, Ibarra señaló: No pueden escindirse lo local y lo nacional. A veces debiéramos dejar de lado diferencias en el ámbito nacional para fortalecer las coincidencias en la Ciudad. Cuando trasladamos los posicionamientos nacionales en la Ciudad terminamos en veredas opuestas. Habría que ser más amplios para lograr una fuerza local más grande, manteniendo nuestras diferencias. De las palabras de Ibarra se desprende algún puente hacia sectores de UNEN o propuestas trotskistas como el Partido Obrero, cuya explosión en 2013 no tuvo un correlato destacado en la Ciudad. No parece una hipótesis plausible.
Otro que se manifestó a favor de formar un frente más amplio fue el peronista porteño Juan Carlos Dante Gullo: Así como trabajamos en una lista de unidad en el PJ, lo mismo haremos como FPV y como Unidos y Organizados. Y no descartó que ese frente incluya al exjefe de Gobierno: En un marco de una alianza, ¿Por qué no Ibarra? Luego, habrá que discutir.
Aún así, las expectativas no parecen ser las mejores. El kirchnerismo tiene un techo acotado. En su esplendor, en 2011, saco 30% en diputados. No se ve que a nivel local tenga una presencia que le permita ganar elecciones. Es difícil que aparezcan candidatos de su propio seno y que midan lo suficiente, puntualizó Tow.
Otro aspecto a tener en cuenta es cómo las renovadas relaciones entre el jefe de Gobierno y la Presidenta pueden afectar a este espacio político y su electorado, que siempre se ha mostrado muy crítico de la gestión del expresidente de Boca al frente de Buenos Aires. Gabriela Cerruti, una de las precandidatas por el partido de Martín Sabbatella, Nuevo Encuentro, dejó saber en una entrevista radial reciente que el Gobierno (porteño) está haciendo cosas bien en la Ciudad. En su entorno, explicitan el juego de la experiodista Cerruti. En la Ciudad existe un núcleo duro de alrededor el 30% con tendencia a la derecha, pero tenés una cantidad importante de votos de clase media, en el llamado cordón de la avenida Rivadavia, que siempre fue más progresista. Hay que hablarles a todos.
Tow asegura que no ve mucha variación respecto de las estrategias para el año que viene. Políticamente, hay una actitud de tregua por los temas que le interesan a Nación, como la estatua de Colón o el traspaso a la ESMA, pero eso no implica un cambio en el escenario de largo plazo. El PRO, cuando tiene que votar en la Legislatura, lo hace junto con UNEN. Si hay que elegir un adversario para el FPV, debería ser UNEN, para mantenerse como segunda fuerza con posibilidad de balotaje, analizó.
Cerruti, sobre quien Sabbatella no enfatiza apoyo alguno, quiere hablar de seguridad, un aspecto sobre el que tanto ha hecho hincapié el PRO. Desde este sector político afirmaron que pretenden reformular la Policía Metropolitana, ya que lo buscan es una policía de proximidad. Y recordaron: La ley de creación de la Metropolitana fue votada por unanimidad. Lo que hizo Macri es otro cantar.
La campaña que se viene
El exjefe de campaña de Ibarra en 2003 y luego asesor de peronistas antikirchneristas Carlos Campolongo coincidió en la influencia que la política nacional tiene en la Capital Federal: Existe esa idea que la Ciudad de Buenos Aires es la vidriera del país. Por eso, en la campaña buscaría un equilibrio entre los mensajes locales y nacionales.
Campolongo en las últimas elecciones fue primer candidato a diputado de la Ciudad por el partido Fe, del sindicalista opositor de línea dura Gerónimo Venegas. Vinculado históricamente al peronismo tradicional (el peronismo bueno, dirá Campolongo a Viernes), hace diez años ayudó a diseñar la campaña para derrotar al naciente macrismo en las elecciones de aquel año. En aquella oportunidad, asegura, se sintetizó el concepto del Nuevo Ibarra, una idea de novedad en la continuidad. En el análisis cualitativo surgió un solo factor que le causaba incomodidad al núcleo duro de Macri, donde se producía la vulnerabilidad posible, cuando se buscaban las asociaciones con el menemismo. Aquel indicio surgido de los focus group dio lugar al mensaje Macri=Menem que se vio posteriormente.
El argumento de vincular a Macri con el expresidente y sus políticas fue explotado en campañas siguientes, pero ya no dio el mismo resultado. Esto se debió, según Campolongo, a que los climas políticos cambian e insistir con mismos argumentos era poco creativo. El clima de época era el desgaste del llamado progresismo. La Ciudad buscaba otros atributos del candidato. Es objetivo que Macri mismo evolucionó desde lo discursivo y el clima general fue más permeable a un debate light, a desplazar la discusión política hacia la representación icónica, saltar un charco.
El electorado porteño parece ser esa novia difícil de conquistar, sobre todo para el peronismo, a pesar de que el sociólogo vinculado al kirchnerismo Artemio López hable de una conurbanización de la Ciudad. Es cierto que hubo un proceso de mayores diferencias sociales y desigualdades en términos relativos, que ha instalado y consolidado al FPV dentro de los sectores de menores recursos de la Ciudad y lo han votado de manera más militante, pero eso tiene un techo. El electorado de la Capital sigue siendo más sofisticado y tiende a opciones no peronistas, analizó Andy Tow, para quien, sin embargo, tendrían que darse diez años más de kirchnerismo para que electorado de la Ciudad se cristalice en una opción populista.
En esa línea, Campolongo coincide en que el imaginario sigue fluctuando y con cierta regresión histórica. El juego del oficialismo nacional ha hecho recrudecer cierto gorilismo que se creía superado.
@mparadalopez


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