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Canje: bancos prometen una aceptación del 50%
Representa u$s 10.000 millones. Ya casi no hay títulos en default entre pequeños ahorristas
Hernán Lorenzino
Obviamente, las tres entidades no están solas, sino que van acompañadas de grandes fondos internacionales interesados en participar de la operación, como Marathon y Gramercy, por sólo citar algunos de los que recientemente estuvieron negociando en Buenos Aires. Para estos inversores, ingresar en la operación tiene importantes atractivos: se desprenden de bonos impagos que ahora ni siquiera pueden utilizar como garantía de otros préstamos, canjeándolos por títulos que subieron fuerte de precio en el mercado ante la posibilidad concreta de una nueva oferta y hasta cobrarán por los pagos realizados por el Gobierno en los últimos cuatro años tanto en concepto de intereses de los nuevos bonos como por los correspondientes al cupón PBI (aunque recibirán nuevos títulos y no el cash).
Valor actual
Tal como explicó este diario, la propuesta tiene un valor actual cercano a los u$s 47, muy por encima de los u$s 35 que valía la propuesta original en 2005.
Con estos datos a disposición, el ministro Boudou reafirmó el fin de semana que el objetivo es llegar a una aceptación del 60%, más allá de que -como es lógico- se buscará convencer a la totalidad de los «holdouts». Sin embargo, los tres bancos elevaron esa apuesta a una mucho más agresiva, ya que afirman que superarán el 75%. La apuesta no es antojadiza ni mucho menos. Sucede que ése es el famoso «umbral» de aceptación que volvería realmente exitosa la oferta. Sería el porcentaje que convencería definitivamente al juez neoyorquino, Thomas Griesa, de desestimar los pedidos de embargos que suman ya más de u$s 2.000 contra la Argentina.
El argumento es sencillo: si en la primera oferta a los bonistas aceptó el 76% y ahora acepta como mínimo el 75% de aquel remanente, significa que apenas un 6% de los bonos que entraron en default en 2001 continuarán en manos de inversores. El objetivo sería exclusivamente mantener litigios en contra del país para cobrar el 100%.
Un aspecto que jugaría a favor de la aspiración de llegar a un alto grado de aceptación es que el porcentaje de pequeños inversores que mantienen títulos en default bajó drásticamente respecto de 2005. Aunque todavía no hay cifras definitivas, se estima que hoy por hoy no representan ni el 15% del total de bonos que no entró en el canje original. Muchos de ellos terminaron malvendiendo sus bonos en default en el mercado ante las nulas novedades que se produjeron en los años posteriores a la operación.
Oferta razonable
En el Palacio de Hacienda prometen que la oferta será «razonable», tanto para los grandes fondos institucionales del exterior como para el tenedor de títulos minorista, aunque no está claro si queda algún margen para diferenciar las propuestas según el tipo de inversor.
De estos casos se ocupa específicamente el proyecto de ley que hoy se enviará al Congreso para dejar sin efecto la denominada «ley cerrojo». Uno de los artículos dispondrá específicamente que la propuesta debe ser idéntica para todos los bonistas, tanto para los que están dispuestos a ingresar en la transacción como para los que queden afuera.
Entre los aspectos más importantes, el proyecto que llegará hoy al Congreso dispone la suspensión de la «ley cerrojo» hasta el 31 de diciembre de 2010 o hasta que se cierre la nueva transacción, de las dos cuestiones la que se produzca primero. Por supuesto, la apuesta de Economía es que todo quede sellado mucho antes que fin del año próximo.
En las próximas dos semanas, el trabajo pasará en buena medida por el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, quien piloteará las alternativas del canje con los bancos acreedores. En estos encuentros terminará de definirse -entre otras cuestiones- la tasa que tendrá el nuevo bono que las entidades se comprometieron a suscribir (hasta ahora por u$s 1.000 millones) si el pago del cupón PBI previsto para el 15 de diciembre se realiza en efectivo o contra entrega de un nuevo título.


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