19 de abril 2013 - 00:00

Cannes anunció ayer atractivo programa

Michael Douglas en la sorprendente caracterización del ícono gay Liberace, su personaje en la película “Behind the Candelabra” de Steven Soderbergh, una de las más esperadas de Cannes.
Michael Douglas en la sorprendente caracterización del ícono gay Liberace, su personaje en la película “Behind the Candelabra” de Steven Soderbergh, una de las más esperadas de Cannes.
París - Una reducida cuota de "abonados de siempre" (los hermanos Coen, Abdelllatif Kechiche, Roman Polanski, Paolo Sorrentino, Steven Soderbergh), nuevas obras de jóvenes cineastas y unas pocas incógnitas componen el programa del próximo Festival de Cannes, anunciado ayer en París por el seleccionador Thierry Frémaux y el director general Gilles Jacob.

La conferencia de prensa celebrada en una multisala de los Campos Elíseos, y no en el tradicional ámbito del Grand Hotel, puso fin a una serie de elucubraciones que terminarán por disiparse el lunes y el martes próximos, cuando se anuncien los programas de las otras dos reseñas paralelas no oficiales, la Quincena de Realizadores y la Semana de la Crítica Internacional.

El cine latinoamericano tiene un solo invitado en concurso, México, con "Heli" de Amat Escalante, que desembarca por tercera

vez en la Croisette, donde fueron presentados sus dos largos anteriores, "Sangre" y "Los bastardos"; y una ópera prima en Una cierta mirada, "La jaula de oro" de Diego Quemada-Diez. Más de la mitad de las películas programadas provienen de Francia y Estados Unidos, los anfitriones presentan "Le passé del iraní Asghar Farhadi (Oscar al mejor film extranjero por "Una separación"), "Un chateau en Italie" de Valeria Bruni Tedeschi, una actriz cada vez más atraída por la dirección, "Jeune et jolie" de François Ozon y "Michael Kohlhaas" de Arnaud Despallières sobre el clásico de Heinrich von Kleist. Francia hace honor a su fama de hospitalidad al presentar además el nuevo film del polaco Roman Polanski, "La Vénus a la fourrure" ("La Venus de las pieles"), sobre el clásico de la literatura sadomasoquista, el del tunecino Abdellatif Kechiche con "La vie d'Adèle" y el del chadiano Mahamat-Saleh Haroun con "Grigris". También, rodadas en inglés en Estados Unidos, Arnaud Desplechin y Guillaume Canet presentan "Jimmy P. (Psychotherapy of a Plains Indian)" y "Blood Ties".

Pero es Estados Unidos el "mimado" del festival, gracias a su tradicional embajada de grandes nombres de Hollywood que hacen las delicias de la prensa y del público de la Croisette, como Robert Redford y Jerry Lewis, objetos de sendas veladas en su honor al protagonizar, respectivamente, "All is lost" de J. C. Chandor y "Max Rose" de Daniel Noah, ambos fuera de concurso. Pero también gracias a la fama de sus directores, algunos descubiertos justamente por Cannes, como los hermanos Joel y Ethan Coen, que traen una comedia ambientada por primera vez en su barrio neoyorquino del Greenwich Village, "Inside Llewyn Davis", y Steven Soderbergh con su anunciado canto del cisne, "Behind the Candelabra". La última obra de Soderbergh es tal vez la más esperada de la competición gracias, a la que dicen, es la mejor actuación de Michael Douglas, que encarna al ícono homosexual Liberace.

Vuelven a Cannes James Gray con "The Immigrant", cinco años después del admirable "Two Lovers"; Alexander Payne con "Nebraska"; el italiano Paolo Sorrentino, que aun espera una Palma de Oro que podría darle "La grande bellezza" con su actor fetiche Toni Servillo, y el danés Nicolas Winding Refn con un irreconocible Ryan Gosling como traficante de droga.

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