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Cannes: a un día del fin, defrauda film de Loach
Ken Loach en el festival de Cannes acompañado por Simone Kirby, una de las actrices de su film “Jimmy’s Hall”.
El veterano realizador nacido en 1936 es un invitado regular al Festival y algunas de sus últimas películas aquí presentadas ("Looking for Eric", "Route Irish") no llegaron a nuestros cines. Distinto es el caso de "La parte de los ángeles", la inmediatamente anterior, que tuvo estreno local pero no funcionó comercialmente.
La historia transcurre en un lejano 1932 cuando Jimmy Gralton (Barry Ward) regresa a Leitrim, su condado natal, luego de diez años de ausencia en Nueva York. Irlanda, luego de la guerra civil que la asoló, tiene un nuevo gobierno y son tiempos de prosperidad y cambios. A instancias de muchos amigos y familiares decide reinstalar el "Hall", un salón donde además de la danza, se estudia y discute con gran libertad. Reencuentra también a Oonagh (Simone Kirby) su viejo amor, ahora casada y con dos hijos. Pero también al Padre Sheridan (Jim Norton) quien se convertirá en su feroz enemigo, aliado a terratenientes.
Loach pone el acento en el poder de la Iglesia Catolica, acusando a Jimmy y sus amigos de comunistas. Para Sheridan, ellos representan una peligrosa competencia y en un sermón el cura leerá en forma acusatoria y frente a sus fieles la lista de quienes estuvieron en el "dancing".
La historia de Jimmy Gralton es verídica y, curiosamente, el mayor enemigo de él no fueron los ingleses sino algunos de sus propios compatriotas. Lamentablemente, este enfoque diferente del habitual en las películas de y sobre Irlanda, carece de profundidad dramática. Incluso en un momento se afirma que el IRA se mantuvo aquí neutro para no pelearse con la Iglesia. El cine social, habitualmente una marca del realizador ("Riff-Raff", "Tierra y libertad", "Mi nombre es todo lo que tengo"), aquí no aparece con la fortaleza y contundencia necesarias. Un Loach menor.
La Selección Oficial ofreció, fuera de competición, "Los puentes de Sarajevo" que se revela una interesante yuxtaposición de trece cortos dirigidos por similar número de realizadores. Todas tienen en común a la famosa capital de Bosnia que ya en 1914 fue célebre al ser allí asesinado el archiduque de Austria, Francisco Fernando (de ello tratan los primeros dos cortos). Como en toda producción en episodios el nivel no es parejo aunque el balance es positivo y justifica la visión del film. El más brillante es el quinto, del rumano Cristi Puiu ("La noche del señor Lazarescu").
Se trata de un matrimonio mayor que discute en el lecho conyugal el contenido de un famoso libro de Keyserling editado en 1929 y que la esposa está leyendo. Ambos efectúan un análisis elemental sobre quiénes fueron los responsables mayores de la Primera Guerra Mundial y nadie se salva, ya que en forma muy cómica irán cambiando los culpables, pasando por los húngaros, judíos, norteamericanos, gitanos y hasta los propios suizos y griegos. El desatino final será la afirmación del marido de que Ionesco, en verdad, cambió su apellido, que antes era Rabinovich.
Otro episodio que inevitablemente se diferencia del resto es el sexto y quien lo dirige es Jean-Luc Godard, doblemente presente en el Festival aunque, como ya se publicó ayer en esta sección, ausente físicamente. Con una estética parecida a su película exhibida el martes, "Adiós al lenguaje", se da hasta el gusto de repetir en ambos films el mismo tema musical (el allegretto de la Séptima Sinfonía de Beethoven). De los demás episodios se destacan los de dos directores italianos (Leonardo Di Costanzo, Vincenzo Marra), del español Marc Recha y el último, de nuestra conocida Ursula Meier ("Home", "La hermana"). En éste, en un partido de fútbol entre chicos en la Bosnia actual, un penal errado por uno de ellos terminará con la pelota en un cementerio, con un sector para musulmanes y otro para cristianos. Una clara alegoría a lo que fue un conflicto religioso, tema éste por otra parte recurrentemente presente en varias de las películas presentadas en este Festival.
Sobre la tarde de ayer se conocieron los premios de la Semana de la Crítica, una de las secciones paralelas. El ucraniano Myroslav Slaboshpytskiy, de "The Tribe", recibió dos: el Gran Premio y el Premio Revelación.
El jurado también distinguió a "Hope", del francés Boris Lojkine, con el premio SACD. El Premio Descubrimiento en cortometrajes fue para "A Cimbara", del italiano Jonas Carpignano, y el Premio Canal Plus de cortometraje para "Crocodile", del británico Gaelle Denis.


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