- ámbito
- Edición Impresa
Capital necesita una justicia protagónica
Mauricio Macri
Hasta estos días nunca había sido delineado con tanto realismo frente a los ojos del hombre de a pie, el grado de desolación, anomia, descontrol que puede generar la grotesca mezquindad con la que se ha decidido conducir, también, el problema de la seguridad ciudadana.
Es la primera vez que con la contundencia lesiva de lecciones cívicas lamentablemente inolvidables, queda evidenciado que no hay una sola posibilidad de que la cuestión de la seguridad pública, de la vida, la propiedad, la integridad física de los argentinos, abarquen el pequeño y prestigioso listado de aquellos temas que son seleccionados por la extrema necesidad de que constituyan verdaderas políticas públicas de Estado. Para los argentinos, en los últimos días, ha quedado impregnada, con estabilidad digna de mejores causas, la sensación de que también en el ámbito de la seguridad ciudadana, hay piedra libre para las chicanas, faltas de compromiso, visiones de mera coyuntura y gestiones del día a día.
Para el Gobierno de la Ciudad autónoma el desafío no es sencillo y el tema traslada una sensibilidad que haría postergar la batalla al más valiente.
Sin embargo, el episodio caótico de los últimos días ilumina la necesidad de recorrer, adicionalmente, otro camino en el cual, en el mejor de los casos, recurriendo a un optimismo político e institucional no recomendable sólo habría que esperar miradas escépticas y desganos del Gobierno nacional. Ese camino no es otro que completar la instalación del completo sistema de Justicia penal local sobre la base de una matriz organizacional que asegure un servicio judicial ágil, descentralizado, comprometidos con la realidad de cada barrio, transparente, vinculado con el vecino, no refractario, y con la capacidad, el prestigio y la objetividad suficientes como para poder, una vez que se ha cometido un hecho irregular, un ilícito, un delito, intervenir en forma inmediata y sin ninguna otra especulación política más que devolverle a los vecinos el segmento de libertad que se les ha quitado.
Sólo de eso se trata
El entendible y desesperado reclamo del jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, frente a las ofensivas barbillas levantadas de los funcionarios nacionales, han instalado le necesidad de advertir que no sólo se requiere en el futuro una Policía local con todas las letras, sino también, es preciso recorrer sin perder un solo segundo la construcción del lugar natural desde donde deben salir las indicaciones urgentes cuando ya se ha cometido un ilícito: el Poder Judicial, claro, el Poder Judicial de la Ciudad.
La ausencia de ese sistema judicial, inadmisible si es que nos tomamos en serio la autonomía de la Ciudad, no puede ser suplida en cada coyuntura por conducciones de crisis espasmódicas por parte del jefe de Gobierno de la Ciudad si es que se quiere evitar un descomunal desgaste institucional y personal de quien en realidad debe reclamar a la Nación lo que ésta le sigue debiendo a la Ciudad: nada más y nada menos que JUSTICIA.


Dejá tu comentario