3 de enero 2011 - 00:00

Capital: preocupa importante suba de mortalidad infantil

Las últimas estadísticas del Ministerio de Salud de 2009 indican que la mortalidad infantil a nivel país sigue alta y estancada: es de 12,1 por 1.000 nacidos vivos. Cuando se analiza por jurisdicción, se observa que en la Ciudad de Buenos Aires, la jurisdicción más rica del país, tomando ingreso per cápita, aumentó un 7% la mortalidad infantil, siendo de la más alta del último quinquenio.

En 2005 fue de 8,0; 2006, 8,3; 2007, 8,4; en 2008, de 7,7; y en 2009, de 8,5 por 1.000 nacidos vivos. Significan 377 muertes de niños menores de un año. Más allá de la frialdad de las cifras, este aumento significó la muerte de 25 niños más que hace cinco años y 21 más que en 2008.

Si tomamos la última década, sólo descendió un 5%, ya que en 2000 la tasa fue de 9,4 por 1.000; fallecieron 395 niños.

Haciendo un análisis pormenorizado de la mortalidad infantil en los barrios que conformaran las 15 comunas en que se divide la Ciudad se refleja a las claras que el indicador varía notablemente entre el norte, centro y sur. La misma Dirección de Estadísticas del GCBA reconoce que en el trienio 2007-09, la comuna 8 formada por los barrios Lugano, Villa Riachuelo y Soldati pasó de 10,7 a 12,8; también aumentó en las comunas 7, Flores, Caballito, en la 9 Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda de 7,7 a 11,8, en la 10 Floresta, Montecastro, Vélez Sarfield, Versalles, Villa Luro y Villa Real de 7,7 a 9,3, y la comuna 1, Constitución, Montserrat, Puerto Madero, Retiro, San Nicolás y San Telmo, está por encima de 8,9, en síntesis.

Cinco comunas superan el promedio general de la Ciudad: la 1, 4, 8, 9 y 15. Lo más llamativo es que estas cifras no sólo han impactado en los barrios más pobres, sino también en los que históricamente son de clase media. Es como si en la Ciudad existiesen dos ciudades totalmente diferentes.

¿Pero qué significa la tasa de mortalidad infantil?

La mortalidad infantil refleja la proporción de bebés que dejan de existir en su primer año de vida. Es, por lo tanto, uno de los indicadores más sensibles de las condiciones de salud de la población, pero también de mayor amplitud que eso, porque la mortalidad infantil tiene una relación muy estrecha con las condiciones de vida. Así, es una referencia importante para medir también otros aspectos sociales, como la disponibilidad de los servicios de agua potable y las condiciones ambientales de vida de los sectores más pobres de la población.

Muere en la Ciudad un niño por día; el 50% serían muertes evitables con control del embarazo, acceso a la consulta oportuna, contar con un calendario de vacunación completo, agua potable, vivienda digna y nutrición adecuada.

Inequidad social

Al sur de la avenida Rivadavia está el mayor porcentaje de ciudadanos con necesidades básicas insatisfechas (NBI), inquilinatos, casas tomadas, casi todas las villas de la Ciudad (16 de las 17). La inequidad social existente es uno de los motivos de la importante diferencia en los indicadores.

De todas maneras, no deja de ser un dato significativo que las diferencias socioeconómicas entre el norte y el sur de la Ciudad siguen ampliándose, cuando el jefe de Gobierno prometió trabajar para reducirlas.

La realidad es que la inequidad en la distribución del ingreso, el aumento de la pobreza, el deterioro de los servicios de salud y la falta de políticas serían una respuesta más acertada a la hora de dar una explicación.

No se trata de un problema presupuestario porque el Ministerio de Salud de la Ciudad tiene asignados $ 4.000 millones, el 24% del Presupuesto total. La principal causa de mortalidad infantil durante 2009 fue la duración corta de la gestación y bajo peso al nacer. Se trata de problemas que pueden atacarse con prevención y diagnóstico o tratamiento oportuno en el embarazo.

Según consultoras serias, en la Ciudad el 13,9% de la población es pobre (417.000 hab.) y el 3,1% indigentes (93.000 hab.), según datos de mayo 2009.

Así, en una ciudad rica, su zona sur, donde viven 800 mil vecinos, aparece con indicadores muy distintos, mucho más emparentados con los de La Matanza, por ejemplo, o con los generales del país. En ese partido, uno de los más pobres del conurbano, en 2009 la mortalidad infantil fue del 12,7 por mil.

«El Gobierno de la Ciudad no debería olvidarse de que el Sur también existe».

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