La cumbre fue en Casa Rosada y tuvo una previsible agenda de gestión como parte de la ronda que el jefe de Gabinete inició con jefes de distrito -de hecho, antes recibió a Mauricio Macri-. Pero la visita del bonaerense tuvo, al menos en el imaginario del PJ, otro condimento porque juntó a dos preanunciados protagonistas -el tiempo dará su veredicto último- de una interna del peronismo K en la carrera por la sucesión cristinista en 2015.
No fue ése, obvio, el motivo de la charla. Capitanich estrena cargo y consolida un perfil de un kirchnerismo deskirchnerizado y Scioli surfea cuestiones urgentes como conseguir la renovación de la deuda que la provincia tiene con el Estado nacional y, además, conseguir que el Ministerio de Economía, ahora a cargo de Axel Kicillof, lo autorice a tomar deuda, dos temas primordial en 2014 para el staff sciolista.
Por eso, además del jefe de Gabinete Alberto Pérez -que en 2002 colaboró con Capitanich cuando fue ministro coordinador de Eduardo Duhalde-, Scioli entró al despacho del chaqueño a las 19.45 escoltado por Silvina Batakis, su ministra de Economía. El tercer escudero fue Hugo Bilbao, titular del OPDS pero, lo que es más áspero, responsable de la CEAMSE.
Capitanich -que luego partió a Olivos- sentó a su lado a su vice Carlos Sánchez, un antiguo ladero suyo que cohabitó con Pérez en el mundo "Coqui" en los días poscrisis de 2001. Sánchez y Pérez serán un enlace adicional en el nexo de Scioli con Capitanich.
Diplomacia
Ayer, como ajenos a que el futuro les depara una rivalidad interperonista, Capitanich y Scioli se mostraron amigables y cálidos. Los dos son, claro, expertos en diplomacia peronista. No hubo, como en una primera cita amorosa conversadora, más que palabras. Se bosquejó el temario de los asuntos que a Scioli le parecen inevitables: la renovación de la deuda y el permiso para endeudarse, la hipersensible cuestión de los residuos -tema espinoso que también apareció en la charla de Macri-, el transporte en el área metropolitana -con el anexo de la posible extensión del Metrobús al conurbano, quizá en La Matanza-, un plan de obras de infraestructura con financiamiento internacional y, para cerrar, el ríspido ítem de la seguridad en que, como indica el protocolo, se juramentaron trabajar conjuntamente.
| Pablo Ibáñez |


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