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Capítulo II: ya diseñan otro show con Máximo al frente
• HABLAN DE FINES DE OCTUBRE BAJO LA BANDERA DE UyO.
• EL JUEGO DEL CANDIDATO.
Máximo Kirchner durante el acto de La Cámpora en Argentinos Juniors.La imagen podría repetirse, con tropa ampliada, en el mes de octubre.
Máximo Kirchner lo dijo antes de desplomarse sobre un sillón y fue su autocalificación sobre su primer discurso en público. Los que lo escucharon, la cúpula ampliada de La Cámpora, ejecutaron un coro elogioso sobre su iniciático baño de masividad.
Aquel discurso bajo el eslogan "irreversible" proclamado por el neocamporismo detonó una ola de movimientos dentro del kirchnerismo, enfervorizó al dispositivo ultra-K y puso en alerta a los campamentos peronistas que orbitan en torno a Cristina de Kirchner.
Cuando la dosis anímica todavía hace efecto, empezó a diseñarse el segundo capítulo del operativo Máximo y ya circula la idea de un nuevo acto con el hijo de la Presidente como orador central. La fecha, tentativa, es el 25 de octubre, dos días antes de que se cumpla el cuatro aniversario de la muerte, el 27 de octubre de 2010, de Néstor Kirchner.
El lugar está en veremos porque falta, todavía, que termine de definirse la realización del acto. En estas horas, con el regreso de Cristina de Kirchner, podría aparecer la primera confirmación interna para montar un megashow que, a diferencia del acto de Argentinos, englobe a todos los grupos K que operan bajo el engranaje de Unidos y Organizados (UyO).
"La última palabra la van a tener Cristina y Máximo, pero la idea está en marcha", deslizaron en Casa Rosada. Desde UyO, en tanto, se planteó la fecha del sábado 25 de octubre, aunque se advirtió que podría cancelar la iniciativa. "Lo que los kirchneristas queremos es un acto grande con Máximo al frente" avisó un dirigente que no es de La Cámpora.
Acto bis
El dato no es menor. El hijo de la Presidente apareció en un acto de la agrupación que creó, a instancias de su padre, y que conduce casi desde la clandestinidad de Río Gallegos, destino al que tenían que volar los dirigentes que querían, y podían, ver a Máximo.
La intención de un nuevo acto surgió apenas terminó el show de Argentinos, donde La Cámpora juntó 40 mil militantes de todo el país y donde la diputada nacional de Quilmes, Mayra Mendoza y el legislador porteño Juan Cabandié telonearon como oradores al hijo de la Presidente.
Ante el desinfle de UyO, y las tensiones entre La Cámpora y el Movimiento Evita -que hizo su propio acto en Ferro-, la aparición de un Máximo magnánimo, que junte a todos los clanes K, despertó expectativa.
En paralelo, la posibilidad de otra juntada K masiva y ampliada más allá de las fronteras puristas del neocamporismo asoma cuando arrecian las murmuraciones sobre un potencial rol electoral de Máximo K, que puede tratarse sólo de juego de espejos y pases de magia, pero que con la sola insinuación genera olas dentro del espacio oficial. La teoría de una candidatura a gobernador bonaerense tiene el rango de teoría, un truco repetido por el kirchnerismo que hizo circular en 2005 la variable Cristina senadora por Buenos Aires, luego el "pingüino o pingüina" en 2007 y repitió el recurso con Néstor en 2009 como diputado bonaerense, maniobra que no alcanzó para evitar la derrota ante Francisco de Narváez.
La opción que pierde volumen entre entendidos es la que congela a Máximo en la intendencia de Río Gallegos, una fantasía que se sostiene sobre una novelada ilusión de que el hijo de la Presidente debe repetir los pasos de su padre, que tuvo como primera escala esa alcaldía patagónica esponsoreado por Diego Ibáñez.
En cambio, como parte de esa usina de artificios que es el kirchnerismo desesperado, reluce como más aceptable y razonable que si quiere ser candidato, Máximo encabece una boleta de diputados nacionales por Santa Cruz o, quizá, por Buenos Aires. El plan Máximo gobernador es de otra cosecha y requiere, según un K, que el hijo de la Presidente salga de inmediato a jugar.


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