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En los doce meses que mediaron ente diciembre de 2016 y 2017 el precio de sus acciones retrocedió 2,3%, cayendo de entonces al viernes pasado 18,8%. Esto hay que mensurarlo contra una suba de 77,2% para cartera teórica (MERVAL) en 2017 y 9% en lo que va de 2018. En el ínterin, los rumores de siempre: que podría subir más de un 50% para algún analista técnico, que el valor del puerto de campana cuadruplica el valor de su deuda, etc., etc. Lo concreto es que a lo largo del último año su producción se desplomó 80%, las exportaciones 85% y las ventas locales 78%, lo que hablan de la inviabilidad comercial de la empresa, que por segundo año consecutivo cierra con un patrimonio negativo, pasando de $93,7 millones en contra un año antes, a adversos $198 millones ahora (realizó una ampliación de capital pasando de $232,4 millones a $535,2 millones). Si bien en lo formal no ha cambiado su objeto social, la empresa apunta ahora al negocio de almacenaje y logística asociado a su terminal portuaria en Campana, "plataforma desde la cual espera crecer y desarrollar nuevos negocios". Para esto es clave la homologación de los acuerdos con los acreedores, dentro del marco del Concurso Preventivo iniciado en 22 de febrero del 2017. Pasando a su contable, arranca con ventas cayendo 24% que sumados a costos crecientes en 35% le dejan un bruto de $22,8 millones, 64% menos que lo logrado doce meses antes. Mientras la caída de la actividad le permitió achicar los gastos de comercialización y operación 25%, los administrativos crecieron 14%, quedando con un operativo contrario de $47,5 millones, más que duplicando lo que resignada en la memoria previa. De ahí lo financiero y el fisco poco movieron el amperímetro, quedando con un neto perdedor de $40.488.734, 3,1% menor al previo.
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