23 de agosto 2012 - 00:00

Cargos y lagunas contra Assange

La pelota sobre el affaire de Julian Assange estará en las próximas horas en la Organización de Estados Americanos (OEA), donde está prevista mañana una reunión de alto nivel. En ese cuerpo, EE.UU. tratará de evitar todo pronunciamiento. Rafael Correa anunció que espera mañana «un rechazo contundente» de los cancilleres, específicamente a la posibilidad de que la Policía británica ingrese a su embajada en Londres para detener al fundador de WikiLeaks. «Acudiremos a todas las instancias que sean necesarias, incluyendo las Naciones Unidas, para denunciar esta amenaza, al menos hasta que Reino Unido se retracte de esta barbaridad», agregó, al aludir a la advertencia realizada por el Gobierno de David Cameron. «Sería algo intolerable y, obviamente, implicaría en forma inmediata la ruptura de relaciones», alertó. En la siguiente nota se repasan las acusaciones contra Assange en Suecia.



Copenhague - El fundador del portal WikiLeaks, Julian Assange, refugiado desde hace dos meses en la embajada ecuatoriana en Londres para evitar ser extraditado a Suecia, es sospechoso en este último país de cuatro delitos sexuales.

Los presuntos delitos por los que está imputado afectan a dos mujeres con las que había mantenido relaciones sexuales consentidas, y habrían sido cometidos entre el 13 y el 18 de agosto de 2010, cuando estaba de visita en Suecia.

El principal cargo es el de violación «en grado menor» de la joven SW (Sofia Welin), mientras dormía y con el agravante de que el sexo fue realizado sin preservativo, según la declaración recogida en la investigación preliminar de la Fiscalía.

Assange es sospechoso, además, de otros tres delitos contra AA (Anna Ardin): coerción ilegal la noche del 13 al 14 por retenerla contra su voluntad usando la fuerza; acoso sexual esa misma noche y por frotar su miembro sexual erecto contra ella, según la denuncia.

La violación está castigada con penas de entre dos y seis años de cárcel, mientras los otros delitos son penados con una multa o con prisión de hasta dos años, según las leyes locales.

El «caso Assange» ha estado rodeado por la polémica, por los hechos y por el comportamiento de las denunciantes y la Fiscalía.

Assange, que niega las acusaciones, viajó a Estocolmo invitado por varias organizaciones, como el grupo cristiano del Partido Socialdemócrata sueco, cuya portavoz es Anna Ardin, que ejerció de jefa de prensa de Assange esos días y lo recibió además en su casa. El fundador de WikiLeaks pronunció una conferencia el 14 de agosto, y allí conoció a Welin, que se había acreditado como fotógrafa para cubrir el evento. Dos días después, viajaron en tren a la casa de Welin en Enköping, al oeste de Estocolmo, y allí pasaron la noche juntos.

Las dos jóvenes, que se habían conocido unos días antes, deciden acudir a una comisaría del centro de Estocolmo el día 20 y presentan una denuncia por violación y acoso sexual.

Pero varios detalles de la denuncia plantean interrogantes, sobre todo los relacionados con Ardin.

Si había sido acosada por Assange el día 13, por qué vivió con él una semana más y por qué escribió en su cuenta de Twitter que iba a ir con él a una fiesta al día siguiente o que era «asombroso» estar con la «gente más cool del mundo» dos días después.

Los mensajes fueron borrados por Ardin tras presentar la denuncia, pero quedaron guardados en el «caché» de Google, un mecanismo de almacenamiento de información en internet.

Varios medios suecos insinuaron que Ardin pudo actuar por despecho tras recibir el día 18 una llamada de Welin a su casa y descubrir que Assange mantenía relaciones sexuales con otra joven.

En su blog, cerrado tras la denuncia, Ardin había colgado lo que llamaba la «perfecta estrategia» para vengarse de un hombre «infiel», lo que, unido a su condición de «feminista radical», asumida por ella misma, podría alimentar esa hipótesis. Ardin, que ejerce como periodista en el Gotlands Folkblad, mantiene desde hace años vínculos con grupos anticastristas, lo que ha hecho surgir acusaciones por supuestos contactos con la CIA, no probados.

Agencia EFE