El Ministerio de Economía presentó esta semana el programa financiero 2026-2027, que detalla las fuentes previstas para cubrir los vencimientos de deuda en lo que resta del 2026 y de todo el 2027. El esquema combina préstamos de organismos multilaterales, colocaciones en el mercado local, rollover de deuda intrasector público, compras de divisas y privatizaciones.
Riesgo país: el umbral que mira la city para que Argentina vuelva al mercado internacional de deuda
El programa financiero 2026-2027 definió cómo cubrirá el Tesoro sus vencimientos y reabrió la discusión sobre el costo de una eventual vuelta a los mercados. Analistas estiman el recorrido que queda en bonos y acciones.
-
El S&P Merval recortó ganancias semanales al 1%, ya que la tensión externa desplazó al optimismo local
-
Los ADRs cayeron hasta 4,5%, pero el riesgo país volvió a bajar y quedó a un paso de los 400 puntos
El programa financiero no prevé emisiones internacionales hasta 2027, pero deja abierta la puerta si mejora el costo de financiamiento.
Aunque el escenario base no incluye emisiones internacionales en 2026 ni en 2027, el Gobierno dejó esa alternativa sujeta a las condiciones de mercado. Por eso, los analistas del mercado ya comenzaron a analizar qué costo debería convalidar el Tesoro para volver a colocar deuda en el exterior y qué nivel de riesgo país permitiría acercarse a ese objetivo.
En ese marco, desde la city evalúan hasta dónde podría bajar el índice que mide el JP. Morgan, cuánto recorrido alcista queda en bonos y acciones, y en qué momento esa mejora puede trasladarse a las empresas, al crédito y a la inversión.
Hasta dónde debería bajar el riesgo país
Para Francisco Speroni, analista de estrategia de Cohen Aliados Financieros, Argentina ya tiene acceso al financiamiento, pero todavía elige alternativas menos costosas. “Como señaló Caputo en conferencia de prensa, Argentina ya tiene acceso a los mercados internacionales de deuda, pero opta por alternativas de financiamiento más baratas”, explicó.
Como referencia de ese costo, Speroni se refirió a la operación garantizada por organismos multilaterales por unos u$s4.000 millones en la que trabaja el Gobierno. Son u$s2.000 millones del Banco Mundial al 6,3%, u$s1.200 millones del BID al 7,75% y otros u$s1.000 millones esperados. Esas tasas, sostuvo, “marcan una referencia para el rendimiento objetivo de la curva soberana” si el Tesoro decide volver a colocar deuda.
Desde Puente, el economista en jefe de la firma Eric Ritondale apuntó a un nivel de spread concreto. “El equipo económico ha manifestado que considera un nivel en torno a los 300 puntos básicos como un rango que se alinea más con los fundamentos macroeconómicos actuales del país”, afirmó.
De todos modos, aclaró que esa referencia “no se plantea como una meta estricta”, sino como parte de una estrategia sujeta a las ventanas del mercado global.
De qué depende que la baja se sostenga
La continuidad de la compresión dependerá de que el mercado vea fundamentos detrás de la mejora. En este sentido, se destacan cinco variables principales para una baja sostenida: acumulación de reservas, continuidad del ancla fiscal, desinflación, mejora de la actividad y estabilidad política.
De esta forma, Speroni puso el foco en el rol del Banco Central. “Para ver una compresión adicional del riesgo país, es fundamental que el BCRA, aunque a un ritmo menor, continúe participando activamente con compras de divisas en el MLC”, sostuvo.
Además, señaló que afianzar la desinflación ayudaría a mejorar salarios reales, actividad y niveles de mora, una combinación que reforzaría la expectativa de continuidad del programa.
Ritondale por su parte, coincidió en que la baja debe estar respaldada por variables macroeconómicas. Así afirma que para que la compresión de tasas sea estructural y no un mero movimiento especulativo o transitorio de corto plazo, “la condición clave es la acumulación de reservas internacionales de manera sostenida”, explicó.
A esa condición agregó la continuidad del superávit financiero y la consolidación de la desinflación como factores para dar previsibilidad.
Cómo vienen la acumulación de reservas y las compras del BCRA
La dinámica reciente del Banco Central muestra avances en ese frente, pero con un ritmo más moderado que en los meses previos. De esta forma, el BCRA ya superó la meta de compras de divisas prevista para el año, con adquisiciones acumuladas por encima de u$s11.400 millones, y encadenó más de 120 ruedas consecutivas con saldo comprador neto.
En tanto, durante junio y comienzos de julio, la autoridad monetaria redujo el nivel diario de compras respecto de los picos anteriores, aunque mantuvo por lo general una participación superior al 5% del volumen operado en el mercado oficial.
En paralelo, las reservas brutas llegaron a superar los u$s49.000 millones y alcanzaron su nivel más alto desde 2019, mientras que estimaciones privadas ya ubican a las netas decididamente en terreno positivo.
Cuánto pueden subir bonos y acciones
De interés para los inversores, el recorrido de los activos locales dependerá de la magnitud de la baja del riesgo país. Para Speroni, con el spread en niveles cercanos a 400 puntos básicos, el margen se reduce. “Al ubicarse en niveles cercanos a los 400 pb, el riesgo país deja cada vez menos margen de upside para los bonos soberanos”, sostuvo.
Aun así, cuantificó el potencial que restaría por captura ante una baja sostenida. “Si tomáramos, por ejemplo, un target de 300 pb, el tramo corto de bonos soberanos (títulos con menor plazo de vencimiento) tendría un potencial de suba de entre 1,7% y 5,3%, mientras que el tramo largo podría avanzar entre 6,2% y 7,5%”, detalló.
En ese escenario, agregó, “los más beneficiados serían los Bonares, ley local, que cotizan a menores paridades que los Globales”.
En tanto, Ritondale aportó una regla general para dimensionar el efecto y explica que “una compresión adicional de 100 puntos básicos en el riesgo país representa, en promedio, un retorno de aproximadamente el 9% a lo largo de la curva soberana”, indicó.
En acciones, el traslado sería menos directo, porque depende de la actividad local y del contexto internacional, aunque un acceso al crédito global sería consistente con una mejora en las valuaciones.
Qué cambia para la economía real
Si la baja del riesgo país se sostiene en el tiempo, el efecto puede extenderse más allá del mercado financiero. En este sentido, el primer canal sería el costo de financiamiento: una menor tasa soberana mejora las condiciones para empresas, provincias y proyectos de inversión como consecuencia.
Al respecto, Speroni sostuvo que “una menor tasa de interés sería muy beneficiosa para la economía real, ya que permitiría a las empresas financiarse más barato”, un proceso que “ya está ocurriendo, con compañías colocando deuda en el mercado internacional”.
Esa dinámica, explicó, también mejora las valuaciones al descontar flujos futuros a una tasa menor, lo que genera incentivos para invertir.
Desde Puente, Ritondale vinculó la compresión del riesgo país con el ciclo económico, ya que “una caída sostenida del riesgo país opera como un potente dinamizador de la economía real al apuntalar y validar el proceso de estabilización macroeconómica”, afirmó.
El impacto principal, señaló, se da en un menor costo del crédito local y del acceso al capital internacional para las empresas.
En esa línea, el economista sostuvo que, al destrabarse el financiamiento de largo plazo a tasas razonables, se facilita una expansión de la inversión productiva y una reactivación del consumo de bienes durables. Ese sería el punto en el que la baja del riesgo país dejaría de ser solo una mejora de precios de los activos para traducirse en crédito, inversión, actividad y empleo.
- Temas
- Riesgo País
- Bonos
- Acciones



