No solamente la tropa de Elisa Carrió presentó dos medidas judiciales para apurar a Mauricio Macri a la elección prevista para el 5 de junio (ver nota aparte). La Coalición Cívica y su tropa prometen más, si finalmente el PRO impulsa el megacuarto oscuro de octubre. No sacarán la mirada a ese proceso que implica modificar por lo menos dos leyes vigentes. El titular del bloque que responde a Carrió en la Legislatura porteña, Fernando Sánchez, anticipó que considera «grave para la democracia que se anule un proceso electoral como el que está en marcha». En el mismo sentido se expresó la candidata de Carrió a jefa de Gobierno, María Eugenia Estenssoro, con una curiosa sinceridad. «A mí también me convendría, como al resto de los candidatos, colgarme de la boleta presidencial de nuestra líder para sacar más votos. Pero estaríamos violando la ley que estableció que las elecciones de la Ciudad fueran separadas de las nacionales, debilitando la independencia política de la Ciudad Autónoma y retrotrayéndonos a las épocas en que el dedo presidencial designaba al intendente porteño como un funcionario más de su Gobierno», dijo la candidata sobre la idea del PRO de llevar la boleta local pegada a la presidencial de octubre.
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