4 de marzo 2009 - 00:00

Cartas llegan con balas para Sarkozy

Nicolas Sarkozy
Nicolas Sarkozy
París - La sección antiterrorista de la brigada criminal de París se propuso desenmascarar al remitente justiciero. Remitente porque se comunica a través de las cartas. Justiciero porque sus misivas, acompañadas de una bala de calibre 9 mm, amenazan de muerte a los grandes exponentes del partido francés en el poder (UMP). Incluido, claro está, el presidente de la República, cuyo elíseo rango no lo convierte en una mera víctima potencial del encapuchado, sino en destinatario de un eventual magnicidio.
No se han revelado todavía oficialmente los pormenores de las cartas que recibieron Sarkozy, Rachida Dati (ministra de Justicia), Michèle Alliot-Marie (Interior) y Alain Juppé (alcalde de Burdeos), pero el diario Sud Oest consiguió el párrafo más suculento: «Ustedes creen disponer de nuestras vidas, pero no es así. Somos nosotros las que disponemos de las suyas y de las de sus familias y sus amigos».
La beligerancia prosaica del lenguaje recuerda a los mensajes que los mafiosos sicilianos remitían a jueces y jurados antes de pronunciarse una sentencia. No es que la Cosa Nostra pretenda cargarse a Sarkozy, pero el comando, el gracioso o el sujeto que se esconden en las cartas anónimas se dejaron influir por una cierta emulación vengadora, al borde del amateurismo y de la inverosimilitud.
El dossier se juzga bastante inocuo. Entre otros motivos por las ambiciones desproporcionadas del ajuste de cuentas -la lista de amenazados supera la quincena-, aunque la sección antiterrorista prefiere ahuyentar cualquier riesgo y escarmentar al remitente justiciero como una prueba de la inviolabilidad elísea.

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