30 de noviembre 2009 - 00:00

Casamiento gay: interviene ahora Auditoría porteña por denuncias

Mauricio Macri en la presentación del programa Buenos Aires Polo Circo, en el barrio porteño de Parque Patricios donde el elenco que lo rodea interpretó «Circo de una noche de verano», adaptación de la pieza de William Shakespeare.
Mauricio Macri en la presentación del programa Buenos Aires Polo Circo, en el barrio porteño de Parque Patricios donde el elenco que lo rodea interpretó «Circo de una noche de verano», adaptación de la pieza de William Shakespeare.
Nunca estuvieron tan en sintonía Mauricio Macri y los ahora distantes del Gobierno K Alberto Fernández y Vilma Ibarra. Comparten, con el mandatario porteño, su aval al primer matrimonio entre homosexuales, que tiene turno para mañana en un registro civil de la Capital Federal, tras el fallo de una jueza de la Ciudad de Buenos Aires que consideró anticonstitucionales los artículos del Código Civil nacional que impiden la celebración del casamiento entre personas del mismo sexo.

Aunque ya habría un juez dispuesto a presentar una medida para anular el matrimonio, por ahora todo indica que la primera boda gay de Latinoamérica será una postal porteña dispuesta a recorrer el mundo, y Macri se colocaría como promotor de la celebración.

A tal punto es esa afinidad, que compartieron la última puja en torno al tema cuando diferentes ONG denunciaron al fiscal Federico Villalba por no haber apelado el fallo de la jueza en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad, Gabriela Seijas. Según la queja, el Ministerio Público debía haberse pronunciado como lo hizo en primera instancia y apelar la medida, que enfrenta no sólo internamente al macrismo sino al propio mandatario con la Iglesia Católica.

La Auditoría está presidida por la ex legisladora Sandra Bergenfeld, y entre otros, es uno de los auditores generales el peronista-macrista Santiago de Estrada, apodado por propios y ajenos como «el obispo» por su relación con la Iglesia Católica. El ex legislador está más que enojado con Macri y también con el mentor de las declaraciones del mandatario, Marcos Peña, a quien se lo consideraba también de buena llegada al arzobispado, nunca, claro, tan afín como Gabriela Michetti. Tras el reto del cardenal Jorge Bergoglio a Macri, en una cita a solas la semana pasada, Peña habría mandado sus propias explicaciones, que habrían sido replicadas con la misma dureza que las excusas de Macri. Esta semana Michetti tiene cita con Bergoglio, a quien le repetirá que «Mauricio se equivocó». «Mauricio no entiende que este tema no es negociable para la Iglesia», explicaron desde el ala más creyente del PRO, para dar a entender que no habrá perdón para el titular del Ejecutivo porteño a pesar de la mediación de Michetti.

Por eso De Estrada impulsó que las denuncias de las organizaciones que llegaron a la Auditoría pasen con una nota correspondiente al Consejo de la Magistratura que conduce, a propuesta del macrismo, Mauricio Devoto, y es el organismo que controla a jueces y fiscales. Pero esa nota debía llevar la firma de Bergenfeld, una albertista pura, quien habría encontrado un tono más que elevado del ex jefe de Gabinete nacional por esa postura, ya que es Vilma Ibarra la que defiende en Diputados el proyecto para modificar el Código Civil y permitir el casamiento entre personas del mismo sexo. Es decir, por un lado los macristas que acompañan la decisión de Macri habrían intentado desalentar a De Estrada, mientras que Fernández hiciera lo propio con Bergenfeld, en comunión para no impedir la boda gay.

Pero la auditora no podría renunciar a sus funciones, obligada ahora a presentar el recurso ante los consejeros, que deberían definir si el fiscal faltó a sus deberes, aunque nada pueden hacer con respecto a la decisión judicial. Cuando todo parecía calmarse en el PRO, el tema recrudeció al desembarcar en la Auditoría.

Macri ya había avanzado en promover que la medida judicial, técnicamente incorrecta para algunos, no fuera apelada, logrando frenar al Ministerio Público y también al procurador Pablo Tonelli. Pero De Estrada no estuvo dispuesto a ceder y aseguran que hasta desairó las últimas reuniones de gabinete de las que venía participando.

Ibarra (Vilma) no consiguió el dictamen en comisión para que el proyecto llegue al recinto en Diputados y embistió contra el kirchnerismo por ese fracaso. Mientras tanto, el macrismo, en una postura que busca mediar entre la del jefe porteño y Bergoglio, tiene previsto presentar mañana un proyecto de unión civil para que se sancione a nivel nacional, tal como existe en la Capital Federal. El trámite, sin otorgar todos los derechos y deberes de cónyuges, otorga a las parejas -sean del mismo sexo o no- algunas cuestiones muy similares a las del matrimonio (como compartir la obra social, cobrar una pensión, etc.). Así creen que no estarán enfrentando a Macri pero tampoco avalando el matrimonio gay.

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