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Caso López: la Justicia regresa al monasterio
El juez Daniel Rafecas ordenó que hoy se revise el convento. Ayer a López se le dictó la prisión preventiva por la portación de armas.
A la vez, al exfuncionario le dictaron una nueva prisión preventiva, en el marco del expediente que tramita el juez de garantías de Moreno, Gabriel Castro, por la portación ilegal del fusil que le secuestraron el mes pasado, cuando pretendía esconder casi nueve millones de dólares en el monasterio.
A todo esto se suma la investigación interna por el caso que inició la Iglesia Católica. En tanto, mañana está citado a declarar como testigo en los tribunales federales de Comodoro Py, Jesús Ojeda, el hombre que llamó al 911 la madrugada del 14 de junio para advertir que un hombre había saltado "el tapial" del convento.
Todas las diligencias están siendo agilizadas con miras a que cuando finalice el receso de invierno sean convocadas a indagatoria una de las monjas, la hermana Inés (que aparece en un video de seguridad ayudando a López a ingresar los bolsos con dinero) y la esposa del funcionario, María Amalia Díaz, acusada de su participación en el delito de enriquecimiento ilícito, lo mismo que los dos empresarios (Andrés Galera y Eduardo Gutiérrez) que eran dueños de la casa en Dique Luján que tenía el exfuncionario. La Justicia sospecha que podrían haber actuado como sus testaferros.
La medida se realizará a partir de las 10.30 y el objetivo -según los investigadores- es profundizar la investigación sobre las monjas del convento. La inspección ocular había sido solicitada por la Oficina Anticorrupción, "con facultades para allanar y, eventualmente, secuestrar elementos de interés para la Justicia", en su rol como querellante en la causa. La misma medida ya realizó el juez en la casa de López, en el Dique Luján.
Aunque inicialmente fue detenido porque junto a los bolsos de dinero llevaba un arma de guerra -motivo por el que hoy sumó su segunda prisión preventiva-, ya estaba detenido en el penal de Ezeiza por decisión del juez Rafecas, que lo procesó el 30 de junio en el marco de la causa que tenía más larga data. Ya había sido trasladado a un pabellón común luego de que el servicio médico constatara que todos los comportamientos de López no revestían una condición psiquiátrica, algo que podría haber constituido una simulación con miras a su estrategia defensiva.


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