22 de agosto 2011 - 00:00

Catarsis radical sin fin por control de la campaña

Gerardo Morales, Marcelo Stubrin, Ernesto Sanz y Ricardo Alfonsín, radicales preocupados por el futuro de la campaña.
Gerardo Morales, Marcelo Stubrin, Ernesto Sanz y Ricardo Alfonsín, radicales preocupados por el futuro de la campaña.
Las discusiones internas del radicalismo no se detuvieron el fin de semana, tras el impacto por el resultado de la primaria del 14 de agosto que dejó a Ricardo Alfonsín empatado con Eduardo Duhalde cuando la UCR jugó a ser el segundo de Cristina de Kirchner sin competencia cercana.

La semana pasada hubo un debate en el radicalismo que terminó con cambios definitorios en el comité de campaña del candidato presidencial. El descabezamiento de la estrategia anterior terminó colocando como nuevo responsable a Marcelo Stubrin. Por ahora, esa designación no alcanzó para calmar los ánimos de los radicales que buscan desesperadamente salvar las listas a legisladores en todo el país para no hacer naufragar la representación de diputados y senadores nacionales y provinciales, y hasta los concejales de pueblos junto a la fórmula presidencial.

Ese panorama lo dibujó discretamente el mendocino Ernesto Sanz, presidente de la UCR, cuando la semana pasada habló de mantener el equilibrio en el Congreso y del peligro institucional que significaría un triunfo más abultado aún de Cristina de Kirchner el 23 de octubre en la recolección de bancas para el oficialismo.

Preocupado

Muchos lo tomaron como un mensaje hacia afuera del radicalismo, mientras que la mayoría de la dirigencia partidaria sabía claramente a qué se estaba refiriendo el mendocino.

Ayer, el jujeño Gerardo Morales, que está más que preocupado por la situación pero intenta disimularlo a cualquier costo, salió a afirmar que su partido no competirá en octubre con «una propuesta testimonial».

«Con un sentido autocrítico, ponemos la mirada en dos objetivos: poner a consideración de la sociedad nuestro proyecto de país y el equilibrio en el Congreso», dijo. Pero reconoció: «El resultado ha sido contundente. De todos modos, hay que tener cuidado en mantener el equilibrio en el Congreso, porque el Legislativo debe poner los límites a los abusos de poder. Si bien salimos segundos, el resultado que conseguimos no era el esperado. Sin duda no hemos podido transmitir un mensaje claro sobre el proyecto nacional que lideran Ricardo Alfonsín y Javier González Fraga. Hemos fallado en la estrategia y la comunicación». Le estaba apuntando de lleno al comité de campaña de Alfonsín al que buena parte de la dirigencia radical sigue acusando de haberse cerrado y tomado decisiones inconsultas con el Comité Nacional.

«En base a la realidad y con los pies bien sobre la tierra, en esta nueva etapa trabajamos para comunicar qué oportunidades se está perdiendo nuestro país», dijo Morales y resumió luego lo que será la estrategia de la UCR de aquí a octubre: «Este Gobierno ha hecho muchas cosas buenas pero otras no tanto. Si sigue el crecimiento sostenido, es fundamental recuperar el trabajo digno, salir de los planes sociales; hacer más universal la Asignación Universal; disminuir la pobreza; darle calidad a la educación; terminar con la mentira de la inflación».

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