Católicos ultraconservadores, definidos por la Iglesia como una secta de fanáticos, interrumpieron a los gritos un acto conmemorativo en la Catedral en el que participaban también colectividades judías.
La Iglesia Católica salió ayer al cruce de los seguidores de monseñor Marcel Lefebvre, quienes se adjudicaron los actos violentos efectuados para interrumpir una ceremonia interreligiosa en la Catedral metro-politana por los 75 años del pogrom contra los judíos llamado la Noche de los Cristales. El sacerdote Fernando Giannetti, organizador del encuentro a través de la comisión de ecumenismo y diálogo interreligioso, consideró que el objetivo del ataque perpetrado por un grupo de unos 30 jóvenes, dos vestidos de sacerdotes y otro de obispo, es a la figura del papa Francisco, exarzobispo porteño.
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"Esto es contra Francisco", dijo Giannetti al considerar que los lefebvristas son una "secta" y están en contra del diálogo interreligioso que impulsa el Sumo Pontífice. El presbítero aclaró que "no se trató de una misa, sino de rezar en conjunto, no se consagró el pan y el vino y jamás se planeó una celebración eucarística".
"Los lefebvristas parten de una premisa falsa. Quisieron interrumpir una misa que no se celebraba, es contra Francisco por la manera de ejercer el papa-do, de pedir salir a las periferias y pastores con olor a oveja", dijo.
Momentos antes de que comenzara el acto con la Catedral repleta de miembros de distintas confesiones religiosas irrumpió el grupo, rezó el padrenuestro a los gritos, entonó canciones y el dirigente, un hombre con boina roja le quitó el micrófono a Giannetti quien luego por indicación del arzobispo porteño, monseñor Mario Aurelio Poli recitó la oración de la paz de San Francisco de Asís y se disolvió el tumulto.
Ayer el Superior General del Distrito América del Sur de la hermandad Sacerdotal San Pío X, Christian Bouchacourt, es decir de los seguidores del obispo Marcel Lefebvre reconoció su vínculo con los fundamentalistas y justificó la interrupción de la misa que no se celebró. "No fue un deseo de hacer una rebelión, sino de manifestar nuestro amor a la Iglesia Católica, que son hechas para el culto católico", expresó en diálogo con la prensa. Al ser consultado sobre si no creía que esto se contraponía con las actitudes de Francisco, que rezó en sinagogas y mezquitas, el líder lefebvrista respondió: "Yo reconozco la auto-ridad del Papa, pero él no es infalible; en este caso, hace cosas que no podemos aceptar".
Ayer, el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, recibió al presidente de la DAIA, Julio Schlosser, a quien le expresó su "más enérgico repudio" contra el intento de interrumpir el acto en la Catedral metro-politana por el 75º aniversario de la Noche de los Cristales Rotos. También desde el Congreso rechazaron la intolerancia. El presidente del bloque de Compromiso Federal, Alberto Asseff, se pronunció en favor del diálogo interreligioso y en completo desacuerdo con la intolerancia mostrada "por un grupo de ultristas que hablaron de profanación. Nos solidarizamos con el arzobispado de Buenos Aires. No es tiempo de fundamentalismos, sino de unión", afirmó Asseff.
El secretario general del GEN, Juan Carlos Juárez, consideró "lamentables y repudiables los actos llevados adelante por quienes quisieron impedir la ceremonia en la Catedral metropolitana donde se recordaba el 75º Aniversario de La Noche de los Cristales Rotos. No es precisamente el mensaje que nos brinda a diario nuestro papa Francisco, que simboliza la unión, el respeto y la tolerancia".
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