11 de agosto 2016 - 00:00

Causa AMIA: después de 22 años identifican a víctima 85 del atentado

Augusto Daniel Jesús estaba realizando un curso en la mutual. Sus documentos fueron hallados en el lugar, pero recién en 2002 la Justicia ordenó verificar su paradero. En 1998 habían descartado el cuerpo en la Chacarita.

Voladura. El Tribunal Oral Federal N°3 había ordenado a la policía dar con el paradero de Jesús en 2002 para citarlo como testigo en juicio AMIA
Voladura. El Tribunal Oral Federal N°3 había ordenado a la policía dar con el paradero de Jesús en 2002 para citarlo como testigo en juicio AMIA
Veintidós años después, la Justicia argentina logró identificar a la víctima 85 del atentado a la AMIA, cuyo paradero intentó ubicarse desde el año 2002. Augusto Daniel Jesús tenía 20 años el 18 de julio de 1994, pero su nombre nunca pudo ser contabilizado hasta el reimpulso de una serie de exámenes genéticos por parte de los nuevos fiscales de la UFI AMIA que permitieron su fehaciente identificación. El trabajo requirió la intervención del Equipo Argentino de Antropología Forense (EEAF), el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de la Nación y el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. El cotejo de material genético y el cruce de datos continuarán.

La muerte encontró al joven junto a su madre, María Lourdes Jesús, con quien -según se pudo reconstruir a partir de testimonios de familiares- realizaba un curso para el cuidado de personas enfermas que se dictaba en la sede de Pasteur 633. Increíblemente, hubo que esperar dos décadas para que a partir de las muestras genéticas obtenidas de su madre se realizara el cruce con el cadáver que no había sido identificado, que dieron como resultado un 99,9% de afinidad y denotaron para el EAAF que era el hijo biológico de la mujer. La UBA determinó en el mismo sentido.

El misterio se había intentado disipar desde 2002, con la orden del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3, que exigió que a partir del hallazgo del documento y la cédula de identidad en el lugar del atentado la Policía averiguase su paradero. La idea es que si estaba vivo pudiese declarar en el juicio AMIA I. Pero a pesar de que se sospechaba que pudiese ser la víctima 85, no se había realizado un chequeo exhaustivo de esta condición. Los nuevos fiscales incluso advirtieron que cuando se hicieron cargo de la Unidad Especial habían detectado irregularidades de todo tipo, que incluían un deficiente resguardo del cuerpo. Namer, Salum y Filipini comenzaron a recabar testimonios de médicos forenses, del personal de la División Rastros de la PFA y del personal administrativo de la Morgue Judicial durante el último año. Se dirigió a Interpol la denominada "notificación negra" -comunicación destinada a la identificación de personas fallecidas- y se pidió a la Morgue un detalle del material perteneciente al cadáver, además de completarse el registro de materiales que no habían sido inventariados hasta ahora, se indicó desde el portal de noticias del Ministerio Público Fiscal.

Denuncia penal

El 17 de julio de 2015, familiares de las víctimas agrupados en la Asociación 18-J, en las vísperas del aniversario N° 21 del ataque radicaron una denuncia penal por una presunta nueva maniobra de encubrimiento en la investigación del atentado por parte del exjuez Juan José Galeano, hoy en juicio por ese delito. Consideraron que era responsable por la destrucción de pruebas clave para el avance de la pesquisa, a raíz de la confirmación de la desaparición del cadáver NN que había sido descartado con la anuencia de la Justicia en el año 1998, sin que se llevaran a cabo medidas de prueba para intentar identificarlo. La constatación -17 años después- de que esos restos de la víctima 85 eran irrecuperables fue descubierta luego de que las nuevas autoridades de la UFI AMIA se hicieran cargo de la fiscalía y solicitaran informes al cementerio de la Chacarita. El cuerpo de Jesús había sido arrojado a un osario común, incluso previo a la llegada de Alberto Nisman como fiscal a cargo. En ese entonces, los familiares habían reclamado que en la cadena de responsabilidades se investigara a los exfiscales Eamon Mullen y José Barbacchia. El cadáver NN precisamente se descartó en 1996 por haberse vencido el tiempo de guarda y sin ninguna orden judicial para su preservación. Una muestra más de la desidia. Durante años se fantaseó con la posibilidad de que esos restos pudieran pertenecer al supuesto conductor suicida que habría impactado contra el frente del edificio. Esa presentación de los familiares, el año pasado, disparó los cotejos que derivaron en la comprobación de la identidad del joven 22 años después.

Los fiscales revelaron que Galeano realizó la primera autopsia al cadáver con presencia de personal del FBI, donde se descubrió que se habían seccionado tres falanges de una mano. El destino de esa muestra también se desconocía. Su identificación dactilar no había sido posible durante la primera parte de la instrucción. "La prueba genética, ahora, permite concluir la identificación por una vía independiente y sólida y resulta determinante respecto del vínculo de Augusto Jesús con su madre, de modo de permitir concluir su individualización, a lo que se suman otras constancias del caso. Sin perjuicio de ello, la Unidad agotará las gestiones correspondientes al registro dactilar y a la búsqueda de las falanges faltantes, a fin de ordenar el trámite de modo definitivo", se informó oficialmente.

Este hallazgo se produjo en el marco de un "amplio peritaje biológico" ordenado en la causa que continuará con todos los restos humanos y el entrecruzamiento de documentación. Créase o no, el EAAF -que se creó en 1984 a instancias de organismos de derechos humanos- nunca había sido convocado a intervenir en la causa AMIA.

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