El primer detonante fue el dato de que el Banco Asiático de Desarrollo rebajó su previsión de crecimiento para China en 2015 hasta el 6,8%, y un informe de economistas estatales que vaticinó que el PBI subirá un 6,9%, con lo que el Gobierno no cumpliría su objetivo de crecimiento anual del 7 %. El segundo fue el impacto del escándalo del fabricante automovilístico alemán Volkswagen, que se ha desplomado en dos días un 36,5% por la manipulación de datos. Esto se propagó a toda Europa dejando pérdidas en varias Bolsas: Fráncfort cayó 3,8%, París, 3,42%; Milán, 3,33%; Madrid, 3,11% y Londres, un 2,83%.
En Estados Unidos emergieron más dudas sobre cuando la Fed subirá las tasas poniendo fin a una época de políticas de estímulo iniciadas con la crisis de 2008. Este desenlace estaba previsto para la semana pasada, pero las circunstancias internacionales hicieron a la presidenta de la Fed, Janet Yellen, demorar una vez más la decisión. Y si había algo de optimismo con que sería una dilación mínima, los datos de ayer vuelven a encender la mecha de la preocupación y el eterno postergar.
Tampoco fue un buen día para el petróleo, que cayó un 1,82% y cerró en 45,83 dólares el barril, llevándose consigo al sector de las materias primas (que bajó un 2,86 %) y al energético (que perdió un 1,5 %).
| Agencias Reuters y EFE |


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