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Cede Caló ahora y abre opción de unidad de CGT
• EMISARIOS DEL METALÚRGICO Y DE MOYANO SE REUNIERON Y ANALIZARON UNA CONDUCCIÓN COLEGIADA.
• DESPIDOS EN LA AGENDA.
Antonio Caló y Sergio Palazzo
Hasta ahora la negativa de Caló y del taxista Omar Viviani había logrado frenar el proceso de reunificación, así como la desconfianza entre los principales negociadores y el silencioso forcejeo por protagonismo en la relación con el Gobierno. Un aval del metalúrgico podría agilizar las gestiones a gusto de los dirigentes más optimistas, que auguraban un posible congreso de unidad en marzo.
El encuentro clave se concretó este miércoles en la sede de la Asociación Bancaria. El anfitrión, Sergio Palazzo, recibió a un grupo de gremialistas del denominado "Núcleo", un sector de la CGT integrado por sindicatos pequeños que en los 90 apuntaló el crecimiento de Moyano y que luego, guiado por Viviani, lo abandonó para pasar a las filas de Caló. Todos ellos quedaron más recientemente incorporados al Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), creado por el taxista para apoyar al líder metalúrgico.
La comitiva estaba compuesta por el docente privado Horacio Ghilini (SADOP), Osvaldo Iadarola (telefónicos, FOETRA), Marcos Castro (Capitanes de Ultramar), Vicente Álvarez (Sindicato de Publicidad) y Héctor Amichetti (adjunto de la Federación Gráfica Bonaerense). Palazzo, un radical que mantiene buena relación con Moyano sobre todo a través de la gestión del camionero en el club Independiente, los recibió para sondear el alcance real del rechazo insistente de Caló a ceder su jefatura formal en la CGT, donde tiene mandato hasta octubre.
Hubo puntos de acuerdo entre los visitantes y el dueño de casa: será posible la unidad anticipada de la CGT si existe un compromiso entre todos los sectores involucrados de generar una conducción colegiada, sin un liderazgo volcado hacia uno de los referentes, y en tanto la agenda de trabajo del sindicalismo esté por encima de los personalismos. En otras palabras, limitar la permanente vocación de Moyano por hegemonizar el vínculo con el poder político.
Varias razones explican el cambio de posición de Caló, que hasta el año pasado se manifestaba renuente a negociar la unidad antes de octubre, con el fin de su gestión. Entre ellas, la necesidad de enfrentar de manera unificada una ronda de paritarias que se anuncia compleja en vista del intento de Mauricio Macri y su gabinete económico por ponerles un techo estimativo del 26% a los aumentos salariales.
Pero también pesa la oleada de despidos que comenzó en el sector público y rápidamente se expandió a las empresas, y que los gremialistas suponen que no hará sino crecer en lo que resta del año. Desde todos los sectores admiten que la forma más lógica de frenar esa tendencia será con una sola CGT.
Además, existen motivos de orden práctico: Caló y sus aliados, aunque concentran buena parte del sindicalismo industrial (mecánicos, textiles) y algunos gremios de servicios clave, como Luz y Fuerza y Unión Ferroviaria, carecen de la llegada al Gobierno y las potencialidades de otros sectores internos de la CGT. Por caso, los "gordos" pueden exhibir como propio el nombramiento del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y los "independientes" decir lo mismo acerca del superintendente de Salud, Luis Scervino, a cargo de la delicada tarea de repartir fondos a las obras sociales, mientras que Moyano se sabe poseedor de la llave del conflicto, amén del control relativo de los gremios del transporte con mayor capacidad de darle contundencia a un paro de actividades.
El metalúrgico hizo saber a través de sus emisarios que está dispuesto a salir de su aislamiento y, bajo determinadas condiciones, sumarse a la reunificación de la CGT. Quien no está todavía convencido es Viviani, que fue su mano derecha en los últimos años y alcanzó con esa condición un protagonismo que difícilmente le cedan en adelante los negociadores de la unidad.


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