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En las perspectivas nos dice que comenzó a notar una mejora sostenida en el nivel de actividad que le toca, esperando que esta mejora se consolide en los próximos meses. En sus números vemos una caída de 2,8% en las toneladas producidas de pulpa y papel -la planta realizó su parada anual de 15 días- y 1,8% en las vendidas (los despachos locales crecieron 8%, pero los exportados cayeron 29%) mientras la producción y venta de madera creció 76% y 46% respectivamente. El problema es que la comparación es frente al peor primer trimestre en al menos un lustro, así son ahora 57.473 las toneladas vendidas de pulpa y papel frente a las 74.772 toneladas las de dos años antes y 33.647 las toneladas de madera frente a las 34.278 de tres años atrás. En pesos, esto significó un incremento de 16% en las ventas locales de papeles y pulpa a $1.078 millones ($872 millones, +31%, en las locales y $206 millones, -22%, en las exportaciones) y 37% a $117 millones en las de madera. Arranca así con ingresos ordinarios de $1.170 millones, 18% más que doce meses antes, que descontados los costos (+11%) le dejan un bruto de $175,9 millones, 71% más que un año atrás. Luego, el incremento de 55% de los aportes por activos biológicos, el 31% en la reducción de los costos de distribución y 36% en los de publicidad, más el acotado incremento (12%) en los gastos de administración, la dejan con un resultado operativo ganador de $91,7 millones, cuando en 2016 resignaba $323 millones (en 2015 ganaba $101 millones). Si bien reduce 55% la quita por "otros" y 11% la de la carga financiera, los $84,5 millones más que cede por diferencia de cambio la dejan con un "pre tax" adverso de $202,5 millones que sumado el reconocimiento del fisco la dejan un neto adverso de $114.324.000 (19% menos que en 2016).
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