14 de junio 2011 - 00:00

Cenizas, alfajores, Malvinas y voto positivo en visita de Ki-moon

Accidentada llegada de Ban Ki-moon a la Argentina el día de su cumpleaños. Por las cenizas volcánicas, debió aterrizar en Córdoba y viajar en micro hasta Buenos Aires. Al menos pudo tomar un café autóctono y probar un alfajor de fruta.
Accidentada llegada de Ban Ki-moon a la Argentina el día de su cumpleaños. Por las cenizas volcánicas, debió aterrizar en Córdoba y viajar en micro hasta Buenos Aires. Al menos pudo tomar un café autóctono y probar un alfajor de fruta.
«Ni siquiera con un decreto de necesidad y urgencia lo hubiéramos podido controlar». Sonriente, Cristina de Kirchner consolaba ayer a su visitante ilustre en la Casa de Gobierno. El surcoreano Ban Ki-moon acompañaba con risas las explicaciones que lo llevaron a vivir uno de los cumpleaños más curiosos de su vida.

El secretario general de la ONU fue una de las víctimas de la nube de cenizas que tiene a maltraer a los aeropuertos argentinos. Ki-moon tenía en su agenda pasar por Buenos Aires para visitar uno de los puertos diplomáticos donde mejores relaciones mantiene desde hace años, y donde tiene casi seguro un voto más para su reelección en el organismo internacional. Ki-moon es uno de los pocos amigos reales que tiene el país desde la caída de la convertibilidad, y que siempre mantuvo una actitud condescendiente hacia el país. Para la Argentina, y pese a reproches que ayer la propia Presidente le hizo oír, Ki-moon es garantía de tratamiento anual del tema Malvinas, donde al menos una vez por período Gran Bretaña es sancionada por no aceptar negociar y discutir la situación de las islas. Ki-moon, pese a las presiones inglesas, siempre mantuvo en la agenda el tratamiento del tema y sostiene un apartado especial del conflicto en la Comisión de Descolonización de la ONU.

El surcoreano tiene además una muy buena relación con el canciller argentino, Héctor Timerman, desde que éste era embajador en Nueva York. Por esto, y pese a cualquier circunstancia, incluso las climáticas, en su viaje proselitista quiso mantener la estancia en Buenos Aires y la reunión con la presidente argentina pese a todo.

En un principio, Ban debía llegar el domingo a la noche a Buenos Aires, procedente de Bogotá. Sus asesores le advirtieron sobre la posibilidad que la situación climática le jugara en contra. Sin embargo, la orden de Ban fue mantener a la Argentina en su agenda. La nube fue terminante y su avión se desvió a Córdoba. Desde allí, el visitante tomó un micro especialmente fletado por la compañía aérea y a la madrugada comenzó a descontar los 710 kilómetros que separaban al diplomático de la Casa de Gobierno. Hubo un primer festejo de sus flamantes 67 años. Fue cuando el bus hizo una parada en una estación de servicio YPF en ruta, y el surcoreano pidió un café y uno de los legendarios alfajores estancia «El Rosario» de fruta, con los que brindó con un puñado de colaboradores.

Ya en la Casa Rosada, y luego de un breve acicalamiento personal en la sede de la ONU en la Capital, Cristina de Kirchner lo recibió con bromas. «Le pido disculpas», comenzó, pero «son cuestiones del clima, imposibles de controlar, ni siquiera por decretos de necesidad y urgencia», y que, «en última instancia, el volcán es chileno y los alfajores son argentinos». Ki-moon siempre sonriente tuvo palabras de alabanza sobre la Argentina y el Gobierno nacional. La máxima autoridad para América Latina del organismo de la ONU para el desarrollo (PNUD) consideró al país como «un ejemplo en reducción de la pobreza e igualdad de género», y dijo que su visita al país responde a su deseo de impulsar estos temas. Habló de la presencia del país en el G-77 más China y de la agenda del G-20. Ban, secretario general de las Naciones Unidas desde el 1 de enero de 2007, recordó que en su momento, la Argentina siempre votó por él para que ocupe el cargo. Hablaron también, a pedido del visitante, del aumento de los precios de los commodities. Para la Argentina, no es un problema, sino una consecuencia positiva en la marcha de la economía mundial.

Pese al viaje, su cumpleaños y el voto comprometido, igual hubo reclamos. La Presidente apoyó hoy públicamente su reelección, pero le reclamó «un rol más activo» para que el Reino Unido se siente a la mesa de negociaciones por la soberanía de las islas Malvinas. «Queremos decirle que vemos con beneplácito su reelección al frente de las Naciones Unidas», pero «le reclamamos un rol más activo para lograr que se cumpla la resolución que solamente exige que dos partes se sienten a negociar una controversia».

La jefa de Estado le había hecho el mismo reclamo en su encuentro privado, donde habló de la necesidad de hacer cumplir la Resolución 2.065, que establece que Gran Bretaña se siente a dialogar con la Argentina. Timerman y el embajador en la ONU, Jorge Argüello, participaron del encuentro privado, donde, según explicó la mandataria a la prensa, «le hemos reiterado nuestro deseo de que Inglaterra acepte la resolución de la ONU para sentarse a la mesa de negociaciones con la Argentina».

La Presidente y el visitante hablaron, además, en privado de una cuestión futura. Para la Argentina, debe reformularse la representación de los sillones permanentes en el Consejo de Seguridad, abriéndolos a nuevos actores. Pero, al igual que el de Ki-moon, aquéllos deben ser rotativos y no estables. En otras palabras, no debe ser Brasil el representante permanente de la región, sino que el sillón sudamericano debe ir cambiando año a año.

Para el visitante hubo, finalmente, un agasajo de honor por su estadía y su cumpleaños. Por primera vez desde su remodelación el año pasado, se dispuso que el almuerzo oficial se concrete en el Museo del Bicentenario. Antes de sentarse a la mesa, el surcoreano recorrió las instalaciones acompañado por la Presidente y observó el túnel de la histórica aduana Taylor, donde se expone la obra «Ejercicio plástico», del artista mexicano David Siqueiros.

Cristina de Kirchner también le había planteado el tema Malvinas al titular de la ONU durante la participación de ambos en la Cumbre sobre Seguridad Nuclear que se desarrolló en la capital estadounidense de Washington, en abril del año pasado. «Pobre Ban Ki-moon, sigue insistiendo, pero no encuentra eco en el Reino Unido. Nos dijo que sigue compenetrado en el tema», había comentado la mandataria a la prensa tras aquel encuentro.

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