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Cerrajeros españoles, contra los desalojos
El Gobierno español aprobó ayer una ley para encauzar los efectos sociales y ayudar los casos particulares, pero los desalojos y las expropiaciones de viviendas no se detienen. Ahora, la rebelión contra un fenómeno odioso corre el riesgo de expandirse.
Los cerrajeros de Pamplona ya no quieren colaborar con los funcionarios judiciales y dijeron «basta» tras haber debatido el problema. El cerrajero es un elemento importante de la cadena que lleva al desalojo, porque cuando las personas afectadas oponen resistencia, en casi todos los casos, es llamado por el tribunal para forzar la puerta y colocar luego otra cerradura. Todo esto luego de que el oficial de Justicia hace la parte burocrática, que también prevé el alejamiento del inquilino moroso. Así que, sin el cerrajero, la práctica se traba y todo vuelve a comenzar.
El presidente de la Asamblea de los Cerrajeros, Lker de Carlos, no oculta que la decisión tendrá efectos negativos porque se trabajará menos, pero eso no es lo que interesa. «Tenemos dignidad. Lo que se ve en televisión es distinto de lo que se ve en el lugar», dice el dirigente. «Sabés que estás contribuyendo a echar de sus casas a personas que deberán seguir pagando una deuda perpetua. Sabemos que la nuestra no será una revolución, pero queremos servir como la mecha que encienda el fuego», indica. De ahora en más, los tribunales deberán buscar a cerrajeros foráneos, pero es un tema que no se presenta fácil, porque la protesta de Pamplona es seguida en toda España, donde la Unión de Cerrajeros cuenta con 300 empresas y más de 2.000 socios. Y algunos ya comenzaron a imitar el ejemplo de los colegas de Navarra, como en Barcelona, donde uno de ellos se marchó frente al oficial de Justicia cuando vio que iban a ser desalojados un padre de familia y sus cuatro hijos, uno de los cuales es enfermo mental.
Agencia ANSA


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