A pesar del 1,87% que perdió en la última rueda (cerró en 7.776,18 puntos al ser arrastrado por las petroleras y las empresas vinculadas al sector de commodities), el Dow marcó su tercera semana consecutivas en alza avanzando un 6,84% y, si nada significativo ocurre, queda al borde de experimentar la mayor suba mensual de los últimos 18 años. La explicación tras este fenómeno se apuntala sobre dos patas. Por un lado, que las pésimas noticias que están llegando del frente económico son menos pésimas que lo que se preveía (esta semana se confirmará que la desocupación alcanzó el máximo desde 1983 y que la actual recesión es la más larga desde 1930, pero para los analistas "está descontado"). Por el otro, y lo que tal vez es lo más importante, el sector financiero está de "fiesta" celebrando todo el apoyo y los planes que en su favor viene armando el Gobierno. En definitiva, y aunque parezca una "locura", el mercado bursátil ha venido viviendo un rally. Pero atención que la "locura" no es que los precios suban o bajen, sino que por esto los inversores desestimen la "esclerosis" que promete imponerle la burocracia Obama al mercado bursátil, sólo para beneficiar al sector bancario. El típico ejemplo para explicar la teoría del caos apela a que el aletear de una mariposa en Hong Kong es capaz de modificar un sistema inestable como es el atmosférico, para terminar disparando un huracán en el golfo de México. No lo olvidemos, y aun celebrando, pensemos en las implicancias de lo que se está haciendo.
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