CGT blinda al triunvirato y suma unidad pero sin Moyano

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• EN BÚSQUEDA DE UNA ESTRATEGIA COMÚN FRENTE A LA REFORMA LABORAL
Cumbre reservada con la participación de Daer, sectores de peso y disidentes. Prometieron respaldo a la conducción.

Sectores internos de la CGT acordaron ayer unificar el discurso y la estrategia frente a las negociaciones que mantendrá el Gobierno con la central luego de las elecciones, en particular relacionadas con cambios en la legislación laboral, en un almuerzo organizado de manera reservada con la presencia de una veintena de dirigentes y en el que se destacaron las ausencias de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, y los sindicalistas que les responden. Fue sin embargo una de las mayores cumbres informales en lo que va del año y dejó, entre otras conclusiones, el consenso mayoritario de evitar cuestionamientos al triunvirato de líderes que conduce la organización al menos hasta un posible congreso de unificación, el año próximo.

El encuentro fue fruto de una conversación previa que había mantenido Héctor Daer, uno de los triunviros, con el petrolero Antonio "Coco" Cassia, líder de la confederación de gremios de la energía (Catheda). Para la comida se integraron los "gordos" de los grandes gremios de servicios, los "independientes" históricamente asociados a los oficialismos, y dos grupos disidentes: el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) y las 62 Organizaciones.

El punto de encuentro fue el gremio del personal del gas, de Oscar Mangone. Los comensales para varios fue un reencuentro después de muchos meses- intervinieron por turnos sobre temáticas previsibles como las elecciones de este domingo, los planes reformistas del Gobierno y la capacidad real de la CGT de contrapesarlos, la situación financiera de las obras sociales y hasta la desaparición de Santiago Maldonado.

Respecto del escenario electoral la mayoría concluyó que el Gobierno saldrá fortalecido y que sólo ese aspecto representa un argumento válido para darle mayor volumen a la CGT. Los sectores disidentes, el MASA y las 62 Organizaciones, ratificaron su compromiso de reintegrarse en pleno a la vida interna de la central y, eventualmente, de los posibles encuentros con el Gobierno y con otros actores políticos. Sobre este punto hubo acuerdo en que será una forma de atemperar los eventuales intentos del Ejecutivo por aplicar mecanismos flexibles en las relaciones del trabajo.

Los reunidos ayer son, además, los sectores que hasta ahora mostraron mayor predisposición a negociar con la administración de Mauricio Macri un eventual paquete reformista, a diferencia del camionero Pablo Moyano no necesariamente comparte esa postura su padre, Hugo- y del bancario Sergio Palazzo, que hicieron saber de antemano su oposición a cualquier cambio en la legislación laboral.

Además de Daer, Cassia y Mangone ayer estuvieron los "gordos" Carlos West Ocampo (Sanidad) y Armando Cavalieri (Comercio); los "independientes" Gerardo Martínez (Construcción), Andrés Rodríguez (estatales) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias); los referentes del MASA Omar Viviani (taxistas), Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), Guillermo Moser (Luz y Fuerza) y Osvaldo Iadarola (telefónicos); el líder de las 62 Organizaciones, Ramón Ayala (rurales) junto a Juan Miguel "Cacho" García (estacioneros del interior), José Ibarra (conductores de taxis) y Alberto Murúa (plástico), y el petrolero patagónico Guillermo Pereyra.

Hubo durante el almuerzo un deseo común manifestado por la mayoría: a caballo de una posible reunificación más amplia de la CGT la dirigencia irá el año que viene a negociar con los referentes del peronismo en un intento por arbitrar la eventual reconstrucción partidaria.

Algunas de las ausencias sembraron dudas sobre la solidez de esas aspiraciones. Además de no haber participado los triunviros Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña no hubo presencia visible de Hugo Moyano ni de sus principales aliados, como tampoco de Barrionuevo. Estos últimos dos se caracterizan por reservarse la potestad de negociar a solas con los funcionarios del Gobierno. Tampoco estuvo Palazzo ni otros representantes de la Corriente Federal, otro espacio que cuestiona algunos lineamientos de la conducción de la CGT.

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