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Chacareros llegaron a Olivos
Esa frase en boca de Néstor Kirchner, frente a dirigentes agrarios de la Sociedad Rural, en una charla reservada en la quinta de Olivos, sólo pudo formar parte en estos años de un relato ficcional. Pero ayer ese episodio inimaginado se concretó. No supone que el patagónico amnistió a la Mesa de Enlace que arrastró al Gobierno de su esposa a la peor crisis. Todo lo contrario: Kirchner celebró ayer que pudo, por primera vez, «puentear» a la cúpula agraria y llegar a una organización de una provincia clave.
Por una hora, a media mañana, el jefe del PJ recibió ayer en la residencia a José Ignacio Romero Díaz y Eduardo Ballesteros, titular y vice de la Sociedad Rural de Córdoba, primeros dirigentes chacareros en ingresar a Olivos tras la crisis de la 125.
En un exceso de expectativa, el patagónico imagina que ayer terminó de revertir el proceso crítico que comenzó el 11 de marzo de 2008 cuando Martín Lousteau -designación que le imputa a Alberto Fernández- anunció la medida que desató el conflicto con el campo.
Al sentar, en Olivos, a Romero Díaz y Ballesteros, el patagónico cree que inicia un ciclo que le permitirá, en el futuro, establecer vínculos directos entre el Gobierno y otras entidades provinciales, sin la intermediación de las entidades madre.
Ayer, Kirchner los abrumó con gestos y palabras. «La Presidenta, yo como diputado, y todo el Gobierno, tienen abiertas las puertas para hablar con los productores», les dijo a los chacareros cordobeses, que salieron de Olivos con tres citas armadas.
Al rato de verse con Kirchner, los recibió Nilda Garré en Defensa -a quien le pidieron por el predio que ocupa la SRC sobre terrenos propiedad de ese ministerio- y a media tarde se vieron con Julián Domínguez, que les ofreció participar en los programas que gestiona Agricultura.
Hoy completarán el circuito con un encuentro con Alicia Kirchner para que la Sociedad Rural cordobesa pueda participar en el reparto de programas sociales de Desarrollo Social. En su paso por Buenos Aires, los dirigentes estuvieron escoltados por el operador K Roberto Porcaro y por Ricardo Moreno, subinterventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones y armador de una fracción del PJ en Córdoba que tributa a Kirchner.
Fue con Porcaro y Moreno que tres semanas atrás Romero Díaz y Ballesteros tuvieron el primer acercamiento formal al planeta K durante una reunión y un acto en Córdoba capital donde se gestionó, además, el encuentro mano a mano entre los dirigentes y Kirchner.
Por entonces, Néstor Roulet, directivo de CRA y de CARTEZ, la entidad que nuclea a chacareros de Córdoba y Santa Fe -y de la que forma parte la Sociedad Rural que ayer visitó al patagónico- cuestionó aquella cumbre. Ayer circuló el rumor de que serán expulsados de CARTEZ. Sin embargo, Romero Díaz y Ballesteros llegaron con el mandato de la comisión directiva de su entidad y previamente hablaron con Mario Llambías. «Queremos abrir una vía de diálogo», le dijo Ballesteros al presidente de CRA, quien, según el relato, no planteó objeciones al encuentro con Kirchner.
«Si otros dirigentes se encuentran con referentes de la oposición, ¿por qué no podemos nosotros hablar con el Gobierno? Además lo que queremos es generar un diálogo que nos permita darles respuesta a los productores», explicó ayer Ballesteros a este diario.


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