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Chambouleyron: esta vez bastante más que tango
Lo más «natural» es asociar a Brian Chambouleyron con el tango, y especialmente con una manera tradicional de hacerlo: aquel tango con guitarras, de cantor acriollado que marcó a fuego la aparición casi 100 atrás de Carlos Gardel. Desde esa fuerte referencia, aunque atravesado por una delicadeza que también lo asocia a Horacio Molina, ha construido una carrera y una discografía que va de aquellos álbumes de los espectáculos «Glorias porteñas» y «Recuerdos son recuerdos» de principios de la década pasada a varios otros discos solistas o como parte de proyectos grupales.
Esta vez, Chambouleyron marca una pequeña ruptura con su historia. Hay aquí guitarras: la suya, muy virtuosa, y la del invitado Nicolás Ciocchini en un par de piezas, como única base instrumental. Está su voz siempre cuidada, prolija, afinada, preocupada por los textos. Hay algunos temas que hacía Gardel como «Volver», «Por tus ojos negros» y «Apure delantero buey», y un tango bellísimo y perfecto para su estilo como «Tal vez será su voz». Pero en este caso, pateó el tablero y se animó a la canción francesa: «Que reste-t-il de nois amours», «Le Métèque»; la pieza brasileña «Luz do sol» de Caetano Veloso; la milonga de Rafael Amor «El mate lavao»; el bolero «Cuenta conmigo»; la ranchera mexicana de José Alfredo Jiménez «No me amenaces»; la inspirada canción de Paco Ibáñez y José Agustín Goytisolo «Palabras para Julia», y hasta una milonga propia.
Un Chambouleyron diferente, que sorprenderá a quienes ya lo conocían. Vale la pena el desafío en tiempos en que los intérpretes tienen en la búsqueda de repertorio uno de sus mayores desafíos.
Ricardo Salton

