16 de septiembre 2013 - 00:00

Charlas de Quincho

Con una intervención sutil de humor papal se inician los quinchos de este fin de semana, justamente en el acto de beatificación de Brochero, donde hubo señales tan políticas como confesionales, y no estuvieron todos los que se esperaban. El fragor de la campaña y sus movimientos íntimos son materia quinchesca: le contamos al lector los preparativos de Martín Insaurralde, el reservado encuentro del alcalde porteño con su embajador de bolsillo, y la resurrección lenta del MID, aquel partido fundado por Frondizi y Frigerio, que ahora podría encontrar en uno de sus retoños la figura de un futuro funcionario bancario de alto rango. Cerramos con la imparable catarata de quinchos judiciales, en los que sobresalió la figura de Carmen Argibay. Veamos.

En cumbre sobre mujeres en Mar del Plata convivieron Cristina Álvarez Rodríguez, Isabel Allende, Karina Rabolini y Adolfo Pérez Esquivel.
En cumbre sobre mujeres en Mar del Plata convivieron Cristina Álvarez Rodríguez, Isabel Allende, Karina Rabolini y Adolfo Pérez Esquivel.
"¿Insaurralde dónde está?". El mensaje llegó en medio del acto de beatificación del cura Brochero el sábado a la mañana en el pueblo del mismo nombre que lo honra, que había hecho que dirigentes de todos los partidos suspendieran por un instante las inquinas. Circuló en medio del asado que ofreció el obispo de Cruz del Eje, Santiago Olivero, a un seleccionado de los asistentes a ese acto a quienes les repartió, antes de la ceremonia y muy discretamente, una tarjetita señalando el lugar del encuentro. La pregunta por Insaurralde la mandó personalmente el papa Francisco a algunos de sus amigos que compartieron ese asado y que le habían enviado por mail una copia del afiche que mandó a hacer el publicista del peronismo Enrique Albistur con la imagen de Brochero y de Bergoglio. Casi durante el acto el Papa, que dice que no es ducho en el manejo de internet, mandó la respuesta aludiendo al anterior afiche de "Pepe" en la que había puesto a Francisco, Cristina de Kirchner e Insaurralde en el encuentro de Río de Janeiro y que levantó tanto bardo entre oficialistas y opositores. Una prueba no sólo de la atención que mantiene el Pontífice sobre lo que ocurre en la Argentina, sino también de su sentido del humor porque recogió toda la polémica sobre aquel afiche que algunos vieron como un acierto proselitista, pero otros como un gesto oportunista.



Ese mensaje de Bergoglio no fue la única señal importante de las registradas el sábado en Córdoba. Hubo otras, algunas relevantess y otras triviales. Entre las primeras, la constatación de que cuando la Iglesia toca pito convoca a una demografía que sólo aparece ante sus convocatorias. El sábado hubo entre 130 y 160 mil personas en la beatificación, un número que no alcanzó la Iglesia en anteriores actos de este tipo. Importa además del número, el tipo de demografía de esas convocatorias que han despertado en era Bergoglio, como la que se vio en la plaza de Mayo el día cuando asumió Francisco y se proyecto su mensaje en la vigilia desde Roma. Esos miles de personas no pertenecen al mundo de la política ni del pirqueterismo, ni de las "organizaciones sociales". Son sectores que de identifican con cierta forma de vivir la fe y a quienes Bergoglio le ha encontrado la forma de convocarlos y darles protagonismo. Esa democrafía Bergoglio apareció aquella vez en plaza de Mayo y ahora reapareció en Brochero.



La otra señal importante fue que en el sermón que dio el enviado papal, el cardenal Angelo Amato - jefe de la Congregación para las Causas de los Santos - incluyó una frase que sorprendió a todos: "Traigo un saludo especial para Julián Domínguez, presidente de la cámara de Diputados". El jefe de los diputados seguramente merecía esa mención porque era el representante de Cristina de Kirchner en la ceremonia (la presidente viajó a Santa Cruz para inaugurar una obra y descansar) y porque se ha significado entre sus pares como un hombre de fe, pero junto a él estaban José Manuel de la Sota (visitante del Papa hace una semana; los capciosos dicen que no hubo foto con él, vaya a saber por qué), José Luis Gioja (padre de una monja que pertenece a la congregación que custodia del santuario del Beato), el secretario de Culto Guillermo Oliveri, el ex jefe de gabinete de la cancillería y contacto discreto con el Papa, es uno de quienes tiene el celular directo con Roma), una delegación radical entre quienes estaban el intendente Ramón Mestre (h), Oscar Aguad y Mario Negri (que también estuvo en Santa Marta hace pocos días, se sacó foto con Francisco pero no la distribuyo). Este último grupo aportó otra señal, que incluiremos en las triviales: el obispo Olivera no los invitó al asado en el Haras Ampascachi, un ex reducto jesuítico restaurado para alojar gente y dar asado magníficos como el del sábado y que administra una familia que se dedica a criar allí, señal de la fineza de Traslasierra, caballo de paso peruano.



Cuando estuvieron todos acomodados en las mesas de a seis, ocupadas muchas por obispos ordenados según sus afinidades y sin distinciones de cabecera - ni para Mario Poli, futuro cardenal, heredó la silla de Bergoglio en Buenos Aires, ni para Joaquín Sucunza, embajador personal del Papa en el arzobispado porteño - hubo detección de ausencias. Una, la de Mauricio Macri, quien había estado en Córdoba hasta ese día haciendo campaña y en el aniversario de la Fundación Meditarránea. Su enviado, un funcionario de la dirección de Culto del gobierno porteño, lo justificó por un inconveniente de helicópteros, algo complicó también la llegada de De la Sota por los incendios que se sufren en campos de esa provincia. Tampoco dijo nadie haber visto a monseñor Héctor Aguer, de La Plata, uno de los contradictores de Bergoglio dentro del Episcopado. A medida que avanzaba el almuerzo, tomaron el control de la charla en las mesas con políticos hombres con experiencia en la diplomacia vaticana que celebraron la salida del secretario de Estado Tarcisio Bertone en una movida del Papa para tomar control directo de los negocios vaticanos. Uno contó que cuando Néstor Kirchner quiso nombrar a su primer embajador en la Santa Sede, Carlos Custer - que estaba presente en ese almuerzo y que había tenido silla destacada enla beatificación - el pliego se detuvo en secretaría de Estado y nunca llegaba a la firma papal. Lo habrían interceptado entre el nuncio Adriano Bernardini y el secretario de Juan Pablo II, Angelo Sodano. Era canciller Rafael Bielsa y movió a un uruguayo que tiene una de las dignididades en el Vaticano más altas entre las previstas para los laicos (no es sacerdote, tiene mujer e hijos pero vive en la Santa Sede), Guzmán Carriquiri Lecour. Este discípulo de Methor Ferré, estrella de la intelectualidad de su país, intervino ante el actual cardenal polaco StanisDziwisz que era el secretario personal de Juan Pablo II°, pidió la carpeta y le dio el placet a Custer que fue embajador de Kirchner durante todo su mandato. Había que cumplir con la CTA, una de las primeras ligas sindicales que apoyó a Kirchner cuando fue candidato, al menos en esto, si no le iban a dar otras cosas que pedía que era la plena personería como entidad de tercer grado. Custer ha sido sindicalista de esa liga, además de un importante personero vaticano.



Más suerte, se contó en otra mesa, tuvo el lobby vaticano para frenar la designación de Alberto Iribarne, que hasta fue aprobado por el Senado para ser el embajador de Cristina de Kirchner en el Vaticano. Directamente su pliego se quedó en la nunciatura y nunca viajo a Roma, con el pretexto de que era divorciado. El propio Iribarne, que venía de ser ministro de Justicia de Kirchner, renunció a la postulación y con el tiempo también migró del kirchnerismo. Su condición personal, como la de tantos divorciados que profesan la fe católica, es la que intentará el mes que viene resolver el equipo de ocho consejeros de Bergoglio que tiene la misión de preparar una pastoral para los divorciados que quieren seguir perteneciento a la Iglesia. Iribarne fue reemplazado por Juan Pablo Cafiero, quien debió estar el fin de semana en Córdoba para la beatificación, pero prefirió permanecer junto a su familia para el cumpleaños 91 de su padre, Antonio. Esta vez, por razones de salud, no se hizo el festejo tópico de Cafiero padre que desde hace años es uno de los quinchos más importantes de la política por el acto de amigos que tiene. El ex gobernador es más una política de Estado que un dirigente y si se hubiera repetido la rutina de su cumpleaños hubieran debido encontrarse cara a cara, por ejemplo, Daniel Scioli, Sergio Massa y Felipe Solá, asistentes pacíficos a la celebración de la amistad común. Esta suspensión de la tradicional mega-fiesta (hubo sólo un almuerzo familiar el viernes) le resolvió el compromiso a amigos que hoy están enfrentados y que además están peleando en la campaña electoral. Ahora fue por lña enfermedad de Antonio, pero se han dado casos de cumpleaños que debieron pasar la celebración a la clandestinidad para que no esxhibiesen presencias incompatible en la superficie; ocurrió hace diez días con la celebración de los 68 años del embajador en Chile Ginés González García. Tiene tantos amigos en veredas tan diversas y encontradas que hizo por lo menos dos fiestas, con invitados comprometidos a no contarle a nadie que iban a esa celebración, una de ellas un asado pantagruélico en la su casa de descanso de Escobar, junto a una marina que ha sido sede de grandes festejos. Esta semana le van a dar un diploma por su trayectoria (premios Konek) y habrá que ver cómo hace convivir abrazos de parcialidades tan diversas.



¿Y dónde estaba Insaurrale?; preguntaba el Papa. Estaba, como los principales candidatos del oficialismo de la provincia de Buenos Aires, encerrado con el publicista Ernesto Savaglio preparando el tramo final de los afiches de campaña. La línea estratégica es centrar todo el proselitismo en su persona y despejarlo de otras compañías como la del Daniel Scioli o Cristina de Kirchner para quitarle pesos de gestión pero también para explotar algunos activos de su personalidad que, creen los creativos de la campaña, han quedado postergados por los reflejos de esas dos estrellas. Por eso Insaurralde no estuvo anoche en la residencia de La Ñata, adonde el equipo de Scioli se enfrentó en fútbol 5 con una representación de Country Banfied, equipo del distriro Lomas de Zamora que pudo obligar a su presencia. Pero no habrá muchas fotos con Cristina o el gobernador en adelante. Scioli tiene además otras preocupaciones, primero de todo su candidatura a presidente por el PJ que tiene una condición necesaria para ser competitiva en 2015, que el peronismo se mantenga unido. Esto hoy peligra por la disidencia de Massa y la empresa es ahora cercarlo al hombre de Tigre para esterilizar su expansión. Para esa empresa hay habilitadas reservadísimas conversaciones con otros partidos que ya han dado un diagnóstico: la expansión massista tampoco le conviene al no peronismo y hay que montar en Buenos Aires, por lo menos, un tejado de protección. De esas conversaciones surgen diseños explicativos sugerentes, como que la suerte del peronismo depende de la confrontación de una liga de intendentes que pergeña Massa en Buenos Aires y alguna otra provinca, y la liga de gobernadores del peronismo que lo tiene hoy a Scioli a la cabeza. El gobernador hizo un paseo clave para ese proyecto el sábado en la exposición de turismo de la Rural, adonde saludó a funcionarios de todos los niveles de todas las provincias que le reconocen chapa en esa materia desde que ocupó la secretaría y el ministerio nacional.



También dedicó tiempo a su campaña personal. Pasó de estar junto a Rigobernta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel en una cumbre sobre la mujer en Mar del Plata, en donde Karina Rabollini compartió escenario con Isabel Allende (la otra, la hija de Salvador que es senadora comunista en Chile), a registrar en sábado ala mañana un largo reportaje que le hizo Fernando Niembro para la cadena Fox que se emitirá antes de fin de mes. Ahí hay abundancia de anécdotas de su vida deportiva y, para los peritos sciolistas, una municiosa explicación de qué le significa a él el ejercicio de cada deporte: qué saca de la natación, de la naútica, del fútbol, del ajedrez. Se grabó mucho material que será editado para su emisión.



La ausencia de Macri en la beatificación de Traslasirrea fuerza al quinchero en posar la mirada en lo que ocurrió el martes en el comedor anejo a su despacho de Bolívar 1, adonde todas las semanas el jefe porteño reúne a su equipo político para discutir agenda con un invitado especial. Esta vez fue su canciller de bolsillo, el ex embajador Duego Guelar, quien se sumetió a un largo interrogatrorio sobre cuestiones globales como el conflicto en Siria, sobre lo cusl Macri y su equipo querían letra. De ese briefing sacaron lección Marcos Peña, Horacio Rodríguez Larreta, Humberto Schiavoni, Miguel de Godoy y algún otro, quienes apuraron la charla para discutir otros temas, como el futuro del Pro. Macri los recubre de optimismo con ese nuevo ánimo que transmite a los suyos de que está listo para la batalla final por las presidenciales de 2015. La mesa evaluó que por primera vez el Pro puede mostrar una fuerza nacional con gente en la mayoría de los distritos y disputando primeros y segundos puestos en muchos de ellos. ¿Debilidades? Se reconocieron dos en el debate, que son clave: Buenos Aires y Mendoza. En Buenos Aires hay armados aceptables por debajo en distritos en alianza con el massismo, pero no hay cabezas. Eso se pudo tener, se lamentaron, con Gabriela Michetti como candidata bonaerende, pero no se pudo lograr. Tendrán, creen, que instalar a algún espadón notable traído de otro distrito. Después de todo, dice el diagnóstico, hasta el peronismo tuvo que traer sus candidatos de afuera: Eduardo Duhalde venía de ser vicepresidente de Carlos Menem, y de la Capital salieron Carlos Ruckauf, Felipe Solá y Scioli. Una réplica de la hipótesis que tiene Mario Cafiero sobre la incapacidad de Buenos Aires de generar líderes propios y la docilidad para aceptar a los foráneos. En Mendoza el Pro sufre lo que los conservadores de Buenos Aires (la UceDé en su momento) para interpretar las alianza con el local partido Demócrata. La suerte de Pro en esa alianza no ha sido muy fructífera y estan revisando a sus amigos de aquellas tierras en donde un producto como Macri es muy aceptado por sectores medios que suele atraer el radicalismo.



Más suerte tienen en Capital otros socios del PRO, como el MID, creación de Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio que pudo recuperar la personería perdida: abrió las puertas del legendario comité de Ayacucho 49, donde recibía Frigerio, y que el jueves albergó un cóctel de presentación de la nueva conducción que surge, como en todos los partidos, de un acuerdo de cúpula. El nuevo conductor es el vecino Edgardo Alifraco y se hace acompañar de Juan Pablo Carrique como vicepresidente primero; Marcelo Villa como vicepresidente segundo; Máximo Colello (que pertenece al sector del legislador Rogelio Frigerio) como secretario general, y Osvaldo Vega como tesorero. Hubo casi 100 militantes y curiosos del MID en esa recepción, Frigerio nieto el más conocido y a quien todos jalean y elogian porque si Federico Sturzenegger gana, como se espera, una banca de diputado nacional, asumirá la presidencia del Banco Ciudad. De ahí el entusiasmo de esa tarde por la presencia del MID en el frente del PRO, no porque ponga a algún legislador sino porque abre esa vacante en el banco.



Imparable la temporada de quinchos judiciales que vienen reuniendo en diversos ambientes y geografías a los hombres más encumbrados de unos tribunales cuyos avatares han pisado fuerte en la arena política de 2013. La tertulia de esta semana se desplegó en el Club Hípico y la excusa fue un nuevo aniversario de la fundación que dirige el exprocurador del Tesoro (o sea, el jefe de todos los abogados del Estado) Joaquín "Chango" Da Rocha - Fundejus- quien se dio el lujo de una mesa principal con la ministra de la Corte Suprema, Carmen Argibay, y el ahora solo ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal. También pulularon por la avenida Figueroa Alcorta el titular de la Asociación de Magistrados, Luis María Cabral; el fiscal de Justicia Legítima Javier De Luca; la jueza de los tribunales federales en lo penal económico Karina Perilli (juega en la lista celeste, de estilo progresista); el juez de los tribunales federales de San Martín Daniel Petrone, y el abogado y extitular del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, Eugenio Cozzi.



Jugosas las conversaciones que supo animar Da Rocha, quien, entre el sushi y el cordero (además de los exquisitos Malbec) estaba exultante por un viaje a Escandinavia que emprendió a las pocas horas de tan selecto cónclave. Desde siempre un jugador clave en la Justicia de la provincia de Buenos Aires, se mostró didáctico para explicarles a sus compañeros de mesa que las reformas judiciales sólo pueden llevarse adelante involucrando a todos los actores y que nunca deben responder a circunstancias de momento (un mensaje para quien así quiera leerlo). Quizás a partir de esto último el comentario de que la reforma judicial aprobada por el Gobierno y que naufragó en la Corte no era del todo mala: Da Rocha se expresó a favor de los concursos ("en la provincia te nombran secretario al vecino y lo cierto es que sólo deben estar los mejores") y del Consejo de la Magistratura -órgano que ha sido vapuleado desde la Corte Suprema por su lentitud para ejecutar sus principales funciones- "la selección es mucho más transparente, especialmente para un poder que nadie ve ya que es escrito, y nunca se expulsaron tantos jueces como en los últimos años".



Las novedades de la semana en materia de seguridad y campaña le dieron hándicap a Casal en la reunión, quien llegó desde La Plata casi con un aura triunfalista. Consultado por los presentes sobre el desdoblamiento de su ministerio para el desembarco del sheriff Alejandro Granados en Seguridad, fue audaz en su análisis: las políticas que propondrá Granados (bajar la edad de imputabilidad, mayor presencia de fuerzas de seguridad, etc.), y que coparon los debates de campaña, son las mismas que él siempre respaldó, sólo que no era el momento político y tampoco estaba la necesidad de votos que impera por estos días electorales. Además, tal como le recordaron, si algo sale mal, el costo político no lo pagará él, sino el hombre de Ezeiza.



Sorprendió, por su buen humor y predisposición a la charla, Carmen Argibay, elegantísima y quien, en los últimos días, se ha transformado en una suerte de RR.PP. de la Corte, presente en todo tipo de encuentros. Una suerte de intercambio de roles con Ricardo Lorenzetti, quien por estos días se muestra silencioso, esquivo y se refugia en su despacho del cuarto piso del Palacio de Tribunales. Argibay se mostró escéptica con la llegada del juicio por jurados a la provincia de Buenos Aires (creen en esta modalidad, pero no la ve viable en el actual contexto) y recibió buenos comentarios por su gerenciamiento de la Oficina de la Mujer, dependencia de la Corte que le ha servido a la ministra para ganar influencia en temas sensibles del Derecho y que da una muestra de cómo se reparten las estructuras en el tribunal.



Vamos a terminar con un chiste de médicos. Uno de estos profesionales, tras revisar a un paciente, le pregunta:

- ¿Fuma?

- Poco...

- Deje de fumar ya. ¿Bebe alcohol?

- Un poco...

- Nada de alcohol a partir de hoy. ¿Practica deportes?

-No, ninguno...

- Desde hoy camine 10 kilómetros diarios. ¿Sexo?

- Muy poco... Estoy casado hace mucho...

- ¡Pésimo! ¡Aumente ya su actividad sexual!

El paciente llega a su casa y le cuenta a su esposa las recomendaciones del médico, tras lo cual se mete en la ducha. En tanto, su mujer se pone la lencería sexy, se perfuma, se maquilla... El hombre sale del baño, y se pone su mejor ropa. La mujer le pregunta:

- ¿¡Adónde vas!?

- ¿No te dije que el médico me exigió aumentar mi vida sexual?

- Sí, mi amor, por eso me preparé así, para vos...

- Ay, querida, vos siempre insistiendo con los remedios caseros...

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