30 de marzo 2009 - 00:00

Chávez descubre (tarde) el drama de la delincuencia

La participación de menores de edad es uno de los factores más notables en la ola de delincuencia que azota a Venezuela, un fenómeno que Hugo Chávez acaba de descubrir.
La participación de menores de edad es uno de los factores más notables en la ola de delincuencia que azota a Venezuela, un fenómeno que Hugo Chávez acaba de descubrir.
 «El camino al aeropuerto es peligroso»; «actúan falsos operadores de taxis»; «hay riesgo constante de delincuencia callejera (a menudo armada), especialmente en la capital»; «secuestros exprés, robos de vehículos y en autobús son una ocurrencia regular»: éstas son algunas advertencias de la Oficina de Asuntos Exteriores del Reino Unido para unos 13.000 británicos que cada año visitan Venezuela.
No desentonan los titulares de la prensa local: «Roban como pan caliente en el metro»; «Secuestros sin límite»; «57 asesinados en Caracas durante el carnaval»; «Roban 123 celulares cada hora en el país»; «Secuestran a directivo de un banco»; «101.141 muertes en la última década»; «La inseguridad está matando al país».
Hugo Chávez lleva más de una década en la presidencia. En sus diez años de gestión la tasa de homicidios pasó de 19,5 a 49 por cada 100.000 habitantes, según la ONG Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), lo que convierte a Venezuela en uno de los países más inseguros y violentos de América Latina, superado sólo por México y El Salvador. OVV calculó en 14.000 los homicidios en 2008. Una cifra de país en guerra. «En Caracas no sólo se pierde la vida sino la libertad, porque la gente vive con temor», dijo Roberto Briceño León, director del OVV, a la agencia AFP.
Pese a todo, no fue sino en febrero de este año, durante la campaña por el Sí a la reforma constitucional que habilitó su reelección indefinida, cuando Chávez pronunció la palabra «inseguridad» y admitió que en ese tema «este Gobierno tiene una nota pendiente». Pero no faltó la alusión a la responsabilidad de «los medios de comunicación y sus mensajes publicitarios que promueven la violencia».
Caracas es una de las ciudades más inseguras de América Latina. Con 130 homicidios cada 100.000 habitantes en 2008, supera ampliamente la tasa nacional. En las últimas elecciones municipales (noviembre 2008), la oposición ganó la alcaldía mayor y cuatro de los cinco distritos en los que se divide la capital. Carlos Ocariz, flamante intendente de Sucre, el distrito más violento de la ciudad que alberga la mayor villa miseria venezolana, el Petare, basó su campaña en el combate contra una violencia delictiva que afecta sobre todo a los más pobres. Estos representan el 80% de las personas asesinadas.
Quizá haya sido el avance opositor en la capital lo que llevó a Chávez a anunciar el pasado 17 de marzo un «Plan Integral de Prevención y Seguridad ciudadana».
A principios de febrero, un presunto violador fue linchado por vecinos enardecidos. A raíz de este episodio, que no fue aislado, la investigadora del Laboratorio de Ciencias Sociales, Verónica Zubillaga, afirmó al diario El Nacional que «el Estado se retiró del ámbito de la seguridad».
Problema principal
Según una encuesta realizada entre el 13 y el 23 de este mes por el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), la inseguridad es el principal problema para el 86,1% de los venezolanos. Sin embargo, con excepción de Caracas, Chávez ha podido eludir hasta ahora un castigo electoral por este tema. Para el citado Briceño León, el electorado «no termina de conectar la violencia que experimenta con la responsabilidad del presidente». Y según la encuestadora Datanálisis, en las clases sociales más bajas, «donde los niveles de inseguridad son terribles, es donde Chávez es más popular». La explicación radicaría en los programas sociales -«misiones»- con los que el chavismo atiende la salud, la alimentación y la educación de los sectores más postergados y que han tenido notables resultados. A la vez, esto inhibe al Gobierno de recurrir a la pobreza como explicación de la delincuencia, pues implicaría autoincriminarse.
La hipótesis expuesta por Briceño León al diario El País de España es que «los primeros muertos por cada 100.000 habitantes tienen la misma explicación que en México o Brasil. Pobreza, desigualdad. Pero los otros veintitantos tienen que ver con el quiebre del pacto social (causado por) este gobierno».

Dejá tu comentario