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Chávez exporta, pero se vuelve chinodependiente
Hugo Chávez
Especulaciones aparte, las cifras en danza son por demás contundentes. De acuerdo al último informe de la OPEP, Venezuela tiene 211.173 millones de barriles en reservas comprobadas y PDVSA, la petrolera estatal, está entre las cinco primeras del mundo en cuanto a producción. Hay otras, como las que refieren las necesidades del dragón asiático: los chinos consumen 9,2 millones de b/d, de los cuales producen apenas el 42%. Hasta hoy, el 47% del petróleo importado proviene de Medio Oriente, pero el crecimiento geométrico del consumo (en 2003 China se arreglaba con 5,5 millones de b/d, lo que implica un incremento del 67% en 7 años) hizo que el Gobierno de Hu Jintao buscase proveedores alternativos.
Uno de ellos y el principal de Sudamérica es la Venezuela de Chávez que, según la Agencia Internacional de Energía (AIE), en 2009 captó un 14% de la inversión (directa) petrolera china en el extranjero. Fueron u$s 2.500 millones, la cifra más elevada que China colocó hasta ahora en el sector energético latinoamericano. Ese compromiso tiene también su «pata» oriental: previsores, frente a los impulsos confiscatorio-estatistas de Chávez, los chinos están construyendo en la provincia de Guangdong una refinería para procesar el crudo ultrapesado de la Faja del Orinoco. Estará operativa en 2013, luego de desembolsar u$s 8.000 millones.
Aunque la asistencia financiera e inversión china viene reforzada (con un préstamo de u$s 20.000 millones a 10 años el pasado abril, que se agrega a los u$s 16.300 millones con los que la China Nacional Petroleum Corporation cerró hace un año un joint venture con PDVSA, y al fideicomiso o «fondo chino» de 2008 que comenzó con 6.000 millones y se «estiró», arbitrario, hasta 16.000 en 2009), la liaçon comercial entre ambos países es un objetivo de Chávez desde octubre de 1999, cuando el mandatario bolivariano viajó por primera vez a Pekín y se confesó -no podía ser de otra manera- «maoísta de la primera hora».
A partir de allí, giras presidenciales mediante, el comercio bilateral pasó de u$s 85,5 millones en 1999 a u$s 10.000 millones en 2009. Pero también pesó mucho en el acercamiento Caracas-Pekín la enrevesada política exterior chavista, que desembocó en un embargo de armas por parte de EE.UU. Resultado: China aprovechó los baches estratégicos y le vendió 24 aviones K-8; en 2008 colocó en órbita al Venesat-1, el primero de una serie de satélites sino-venezolanos; en 2009 cerró un acuerdo para constituir una compañía ferroviaria en la que la China Railways Engineering Corporation (CREC) controlaría el 40% y el montaje de una fábrica de teléfonos celulares con tecnología china. La acerera Wuhan Iron and Steel (la tercera del mundo) cerró con el holding minero estatal CVG (Corporación Venezolana de Guayana) un convenio para comprar 40 millones de toneladas de aluminio a un valor u$s 20 menor que lo que ofrece el mercado.
Pero el primer socio todavía es EE.UU., a donde exporta un millón de b/d de petróleo venezolano, volumen muy alejado del 1,74 millón de b/d de 1999. China también supo aprovechar ese otro hiato estratégico: de los 39.000 b/d que le compraba a Venezuela en 2005, pasó a 200.000 en 2009, estima superar los 400.000 en 2010 y llegar a la meta de un millón de b/d en 2012.
Inviable
En Venezuela, sin embargo, los expertos en petróleo consideran que esa meta es inviable, dada la falta de inversión en taladros, la desmesura del plantel (de 20.000 empleados que tenía en 2002 hoy la nómina supera los 90.000). La OPEP y la AIE dicen que Venezuela hoy produce escasos 2,07 millones de b/d con apenas 63 taladros activos (cifras de abril).
El economista José Guerra califica a la deuda contraída con China como «ilegal en su contratación», en referencia al último préstamo de u$s 20.000 millones (con u$s 9.583 millones «cash» para infraestructura y el resto en yuanes como crédito para importaciones chinas), del que casi no hay detalles. Consultado por Ámbito Financiero, el ex ministro de economía Domingo Cavallo (actual consultor para el Banco Central de China), cree que «Pekín no llega a competir con un espectro amplio de potenciales compradores porque el Gobierno de Chávez no llama a licitación». «La culpa no es de los chinos, que están invirtiendo en recursos intensivos», agregó, «sino que por inseguridad jurídica y por su política expropiadora, la Venezuela de Chávez se ha condenado al financiamiento monoaccionista, como es el que hoy le ofrece China».
En Venezuela, de cada u$s 100 que entran por exportaciones, 95 provienen del crudo. Con una inflación estimada para 2010 en un 45%, una caída del PBI para el segundo trimestre del 3,5%, y una merma en las exportaciones petroleras del 16,3% en el mismo período, en el petróleo Venezuela tiene su bendición y también su condena. Mucho más ahora, endeudada con China.


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