8 de septiembre 2009 - 00:00

Chávez jugó por un día a ser Brad Pitt

El venezolano no se privó de nada. Antes de pisar la alfombra roja, dialogó con los periodistas, firmó autógrafos, confesó su amor por las divas italianas y habló de su revolución bolivariana. Oliver Stone, contento.
El venezolano no se privó de nada. Antes de pisar la alfombra roja, dialogó con los periodistas, firmó autógrafos, confesó su amor por las divas italianas y habló de su revolución bolivariana. Oliver Stone, contento.
La tentación era demasiado intensa como para resistirla: ayer, el presidente venezolano Hugo Chávez pisó la alfombra roja del Festival de Venecia para asistir a la proyección de «South of the Border» («Al sur de la frontera»), el panegírico cinematográfico que le consagró Oliver Stone. Chávez, así, se convirtió en el primer mandatario extranjero que asiste al festival de cine más antiguo del mundo, fundado por Benito Mussolini en 1932.

Hoy los tiempos han cambiado. La «Mostra», como se llama al festival, es desde hace varias décadas el más radicalizado políticamente. Chávez, que se hizo un alto en la agenda a su regreso de Irán, no ignoraba que allí sería recibido como un héroe. Vestido sobriamente de negro, con corbata roja, Chávez llegó al Palacio del Festival a las 17.10 y fue aplaudido por una multitud durante veinte minutos antes de entrar a la sala, donde el público y la mayor parte de la prensa internacional lo ovacionaron. Al grito de «Viva Italia», Chávez, que del aeropuerto llegó directamente al Lido en helicóptero escoltado por sus guardaespaldas, dio media vuelta y dialogó con el público.

Allí había una delegación del partido italiano Refundación Comunista y un grupo bolivariano formado por estudiantes y residentes venezolanos en Venecia. «Llevo a Italia en mi corazón», declaró Chávez a quienes le estrechaban la mano y le pedían autógrafos como si fuera Brad Pitt. «Llego aquí más como un ciudadano común que ama el cine que como un jefe de Estado», aseguró, y luego dijo ser un gran admirador del cine italiano «sobre todo de Gina Lollobrigida, Sofía Loren y Claudia Cardinale, de las que estaba enamorado cuando era joven».

El presidente destacó que «Oliver es un genio que ha comprendido muy bien que en América Latina se está forjando una revolución que nosotros hemos bautizado bolivariana. Y su documental es un tributo a América Latina, que está luchando para unirse y forjar su propio destino». Stone, en su película -donde intervienen otros varios presidentes de la región dando sus testimonios, entre ellos Cristina de Kirchner- es un cineasta proclive a enamorarse de sus biografiados. Le ocurrió con Fidel Castro, ahora con Chávez, pero también con George W. Bush en «W.», sobre cuyo tratamiento de la crisis durante el ataque a las Torres Gemelas ofreció una visión positiva en «World Trade Center».

Consultado sobre qué piensa de la situación política actual en Italia, Chávez respondió diplomáticamente: «Soy un gran amigo del presidente, Giorgio Napolitano, y del primer ministro, Silvio Berlusconi, y no quiero inmiscuirme en los asuntos internos de un país hermano». Medio Oriente también estuvo en sus declaraciones improvisadas, cuando dijo que «no me gusta la política exterior de Israel pero amo y admiro a su pueblo. No soy el diablo, soy un amante de la libertad que vengo de Irán y voy hacia Moscú en mis esfuerzos para asegurar la paz en el mundo. Tengo algún obispo en contra, pero soy un buen cristiano, que lee mucho la Biblia y quisiera encontrar al papa Benedicto XVI».

Lo que más dijo lamentar de su relación con Estados Unidos es que ese país «me considera uno que apoya al narcotráfico y al terrorismo, cuando en realidad soy un hombre de paz. Pero Washington, con su control casi absoluto de los medios de comunicación occidentales, me pinta como el demonio y me es muy difícil contrastar esta imagen», subrayó. Una delegación de Fuerza Nueva, formación italiana de extrema derecha, le entregó un ramo de rosas rojas en homenaje a su política que favorece «la autodeterminación de los pueblos, la soberanía energética y militar y la lucha al imperialismo norteamericano».

Dejá tu comentario