Chávez: “Que nadie crea que ganamos la batalla. Me entregué a Dios”

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Caracas - Hugo Chávez llegó ayer a Venezuela, sin aviso previo. Por la tarde, se mostró saludable ante sus partidarios, pero reconoció que no superó el cáncer que padece, y que el tratamiento se prolongará un tiempo.

El presidente venezolano lo dijo así: «Que nadie vaya a creer que ya mi presencia aquí este día 4 de julio significa que ganamos la batalla. No. Hemos comenzado a remontar la cuesta, hemos comenzado a vencer el mal que se incubó en mi cuerpo», dijo desde el Palacio de Miraflores, ante miles de seguidores que lo recibieron con una estruendosa ovación. Muchos de ellos lloraban.

Vestido de militar y con boina roja, acompañado al inicio por dos hijas y posteriormente también por su hermano Adán, amplió que el día 20 de junio se le extrajo el tumor canceroso y estuvo en cuidados intensivos hasta el día 24, pero no aclaró el tipo de cáncer que lo aqueja.

«Esta batalla también la ganaremos, esta nueva batalla también la ganaremos y la ganaremos juntos», arengó el mandatario en una intervención de media hora, en la que mostró el crucifijo que sacó el 13 de abril de 2002 a su regreso a Caracas tras superar el golpe de Estado que durante casi 48 horas lo apartó del poder.

El presidente indicó que la operación en la que le extrajeron el tumor fue «profunda», de más de seis horas, y que en ella se entregó «a Dios, a la ciencia y en última instancia a esta gran voluntad, amor y pasión del pueblo». «Los días que pasamos no fueron nada fáciles», indicó.

Sobre su enfermedad dijo que superó la primera etapa de la recuperación y entra ahora en una segunda fase de tratamiento complementario, por lo que pidió comprensión a sus seguidores y afirmó que ahora tiene que seguir un plan estricto «paso a paso». «Nosotros viviremos, nosotros venceremos. Gracias desde mi corazón, amor con amor se paga», agregó.

Las palabras de Chávez coronaron una jornada que había comenzado a la madrugada con su llegada sorpresiva al país. Chávez está «de buen ánimo, con mucho entusiasmo y con muchas ganas de seguir en la batalla de su plena recuperación», afirmó el vicepresidente, Elías Jaua, al canal estatal de televisión VTV.

El número dos del Gobierno, un hombre políticamente poco significativo, indicó que estuvo «dándole información del país» al presidente, «recordando anécdotas», y «celebrando» el empate a cero con el que finalizó el partido de la Copa América de fútbol, disputado el domingo entre las selecciones de Venezuela y Brasil.

Poco después, Jaua indicó que Chávez «está ahorita en el Palacio (de Miraflores). No necesita en este momento atención especial hospitalaria, puede hacerse su tratamiento en la residencia; donde esté».

Aún se desconocen detalles de la enfermedad y si regresará a Cuba para seguir su tratamiento médico o, por el contrario, lo recibirá en el Hospital Militar de Caracas.

La llegada del presidente se produjo mientras Venezuela se preparaba para celebrar hoy el bicentenario, una festividad respecto de la que dijo: «No creo que pueda acompañarlos».

Con su retorno, Chávez sacudió la escena política local, que empezaba a digerir la idea de su ausencia prolongada en un país que se mueve a su ritmo desde hace más de 12 años. «Viva Venezuela, la revolución bolivariana, el pueblo venezolano, los pueblos de América Latina y el Caribe, viva Fidel, viva Cuba y viva la vida, viva Chávez», destacó en uno de los pocos momentos del discurso en los que levantó la voz.

Niños, jóvenes y adultos, con retratos de Chávez y pancartas con mensajes por la pronta recuperación y con frases como: «Con Chávez todo, sin Chávez nada. Bienvenido comandante», celebraron en un ambiente festivo, con música típica y bailes el regreso del mandatario a Venezuela.

La enfermedad sembró incertidumbre entre los venezolanos, acostumbrados a la inagotable energía de Chávez, sus maratónicos discursos, sus explosivas declaraciones y su estilo de gobierno de supervisar hasta el más mínimo detalle. Y abrió interrogantes hacia los comicios de 2012 porque Chávez había anticipado que se postularía para ser reelecto por otros seis años.

En ese contexto, el político opositor venezolano Manuel Rosales afirmó que la enfermedad de Chávez situó a su país en un período de «mayor anormalidad». Rosales, que se encuentra, según su propia definición, «exiliado» en Perú desde 2009, también señaló que, «como cristiano», espera que el mandatario venezolano se mejore y celebra que haya regresado a Caracas tras su período en Cuba ya que «no se puede gobernar desde otro país». «El presidente Chávez que culmine los meses de gobierno que le quedan; a él aspiro a sacarlo a punta de votos en 2012 de Miraflores», agregó el excandidato en su página web.

Agencias EFE, Reuters, ANSA, DPA y AFP, y Ámbito Financiero

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